Balonización 

Creo que hemos dado un paso más. Hace unas décadas empezamos a hablar de la globalización. Poco nos ha costado, pues de una esfera  a un balón no hay más diferencia que el recubrimiento. La tierra tiene su capa de diversos materiales químicos y de colores de bosques y desiertos, de mares y océanos; el balón antes, cuando yo jugaba con él, era de cuero, ahora quien sabe de qué harán los balones para que rueden y giren bien en la cancha. Porque los balones como la tierra y los demás astros se hacen redondos de tanto girar y tanta velocidad. Y puede ser que los balones no se hayan hecho redondos al girara pero giran porque los han hecho redondos.

Pues al pasar de la globalización, que también se llama la aldea global, a la balonización resulta que tenemos algo así como una aldea o una gran ciudad en la que todos están  jugando al fútbol. Imagínate Madrid o Barcelona o Nueva York, todos esos millones  de hombres y mujeres jugando al fútbol. ¡Una pasada! Pues eso parece ser que quiere conseguir un señor que he oído que se llama Infantino y todos los que le siguen que son muchos, porque hay mucha pasta detrás. Y tampoco es de extrañar si nos atenemos al nombre, porque a los niños siempre les ha gustado jugar. ¿Cómo lo van a conseguir? Pues está claro, haciendo muchas ligas, y campeonatos de Europa y de América Y Mundiales de fútbol, si pude ser cada medio año, y Juegos Olímpicos, si pudiera ser cada mes, te tal manera que las radios y las televisiones, y los demás aparatos que llevamos en la mano, estén todo el día con el fútbol y así aunque no todos jugando estaremos todos oyendo gritar ¡Gooooool! hasta que los futbolistas digan ¡ay! ya no puedo más. Y los periodistas se junten en comunidades, que no quiero herir a nadie, y como hay tantas cosas que decir del fútbol y sus aledaños hablan todos juntos y a la vez y hasta pude ser que se pelen, cada cual con su opinión para ganarse el jornal. Y los del gobierno tan contentos porque la gente ya tiene circo; y lo del pan ya lo arreglarán ellos dándole un dinerillo a la “juventud parada” para que vayan al fútbol (a los toros no, por favor). Y así se cumple lo de siempre, que pedían los romanos y les daban sus cónsules: “panen et circenses! Mientras otros se comen las tajadas, que esos son ahora los del fútbol y casi siempre los del gobierno.