Escribir sobre Santa Teresa

Los que nos dedicamos a escribir biografías sobre grandes creadores (artistas, escritores, compositores…) sabemos que a la hora de trasformar una vida en un relato, nos vamos a quedar muy lejos de la complejidad y altura creadora del biografiado/a. Sin embargo, algo muy atrayente en ellos nos empuja a esta tarea de querer comprender más y mejor, de saber algo más de sus vidas, de dar a conocer más sus valores.

En el caso de Santa Teresa, cuya festividad celebramos este viernes, además de sus cualidades como gran escritora, está, sobre todo, su alto nivel de espiritualidad, su capacidad excepcional como reformadora, como mujer de acción y, a la vez, su actitud contemplativa. Hay muy pocos personajes en la España y en la Europa del siglo XVI, con tanta complejidad y riqueza como ella.

Por estas razones tomé la decisión de acercarme a su vida y a su obra,  limitando mucho mi campo de investigación: descubrí pronto que la etapa de su vida de la que menos se ha escrito, (quizás también, menos se ha comprendido) es la etapa de su juventud; la etapa previa a sus grandes realizaciones y  seguridades, fue precedida por una juventud muy atípica y dolorosa, una juventud llena de dudas sobre qué hacer en la vida y sobre todo llena de graves estados de enfermedad.

Mi tarea como escritor no ha consistido en profundizar qué tipo o género de enfermedades padeció la joven Teresa, sino sobre todo entender por qué enfermó   tanto, (poniendo entre paréntesis el plano teológico) si existían temáticas emocionales o existenciales que estuvieran en la base de tanto padecimiento. La figura de su padre, Alonso Fernández, me ha ayudado decisivamente en la tarea de comprender estas temáticas. Fue la figura más próxima a ella durante esos quince largos años que van desde la muerte de Dª Beatriz de Ahumada, la madre, a la de este excelente padre. Sus intervenciones, su actitud de padre presente, activo, cálido y resolutivo, me dieron la pista para seguir a su hija. Le convertí en el relator de la juventud de Santa Teresa.

Solo él se relacionó con esta hija con un cariño y una empatía tan llamativa, que la salvó de ser enterrada, cuando aún no había siquiera empezado su largo camino espiritual y su ardua labor de Fundadora de las Carmelitas Descalzas. Con la seguridad del padre que conoce y ama a su hija decisivamente.

Biógrafo parcial de la joven Teresa, mi experiencia de escritor en esta tarea se ha diferenciado de todas las biografías que he realizado: después de finalizar el relato, ha habido una larga temporada de  reflexión, buscando lo que sugieren los hechos escritos y los no escritos; he comprobado que alcanzar una mínima, pero clara comprensión, de Santa Teresa no es fácil, exige gran esfuerzo al biógrafo.

Las personas interesadas en este aspecto de la vida de Santa Teresa, pueden seguir escuchando estas reflexiones, en Salamanca, en el Casino de la ciudad, el próximo sábado por la tarde, siguiente día al de su Festividad, en la presentación de mi libro .

Salamanca y Alba de Tormes fueron dos ciudades importantes en la última etapa de vida de la Santa. Ambas están llenas de huellas de su actividad.