La epidemia de gripe podría ser "más dura" este año pero se puede mitigar con vacunas y mascarilla, según un experto

Según el responsable científico y de vigilancia virológica del Centro Nacional de la Gripe, Iván Sanz Muñoz

La epidemia de gripe podría ser "más dura" esta temporada debido a la pérdida de inmunidad por la falta de circulación del virus casi en los dos últimos año, pero hay "herramientas" que podrían mitigar esta circunstancia como la vacunación y el uso de las mascarillas.

Así lo ha señalado en declaraciones a Europa Press el responsable científico y de vigilancia virológica del Centro Nacional de la Gripe, Iván Sanz Muñoz, quien ha explicado que el año pasado las medidas de intervención no farmacéutica --uso de mascarilla, entre otras-- enseñaron que "parando la transmisión, funciona".

Por ello, ha incidido en que este año el comportamiento de la epidemia de gripe dependerá de la apertura que haya ahora. "Si dejamos de usar la mascarilla podríamos tentar mucho al virus a que vuelva con más fiereza", ha advertido Sanz.

Según el informe publicado por los expertos del Centro Nacional de la Gripe ya en el mes de junio, la temporada que se iniciaría ahora "puede ser más dura de lo habitual" porque a lo largo de estos dos años sin tener gripe se ha perdido inmunidad y se ha aumentado la "bolsa" de individuos susceptibles que ya no pasan la gripe desde hace "dos años, tres, cuatro o más".

Esta circunstancia, ha aclarado, quizá no es tan importante "a nivel individual" porque tener una cantidad de anticuerpos u otra puede proteger o no en función de las características propias de la persona, pero sí la tiene a nivel colectivo y ha apuntado que ahora, que recuerda se ha hablado mucho de la inmunidad de rebaño o de grupo, si la gente va perdiendo protección "está claro" que puede haber más casos.

En el citado artículo defienden que puede darse esta circunstancia, ya que hay antecedentes publicados por autores que subrayan que, cuando había epidemias en inviernos más cálidos de lo habitual en Estados Unidos, en el 72 por ciento de las siguientes epidemias había más casos, empezaban antes y terminaban después.

"Si esto sucede en una época en la que simplemente por haber calor circula menos la gripe, si no se tiene en absoluto, se puede imaginar que esto sea una realidad", ha añadido.

INVIERNO "MÁS DURO"
Por ello, la "apuesta" del Centro de la Gripe es que es la posibilidad de un "invierno más duro", con más casos, y ha agregado que incluso algunos autores ya han realizado modelos matemáticos y han visto que puede haber incluso un 20 por ciento más de casos de lo normal.

Sanz Muñoz ha aclarado que es una hipótesis: "Esto es como lo de los vulcanólogos, decimos cuando ya ha pasado, no podemos predecir con certeza, pero si puede haber esa posibilidad creo que tenemos herramientas en nuestras manos para poder mitigarlo".

El responsable del Centro Nacional de la Gripe ha concretado que una de esas herramientas es la vacuna, intentar vacunar a toda la gente que esté en riesgo y que se agoten todas las vacunas como el año pasado y la otra las mascarillas.

A este respecto, cree que se deberían seguir usando al menos cuando uno se encuentre enfermo con el fin de proteger a los demás y, si alguien lo está y no la tiene puesta, intentar protegerse con una.


Iván Sanz ha señalado que es la lectura de lo que ellos prevén, algo que "ojalá no pase", pero al mismo tiempo ha señalado que opinan que si esta temporada tampoco hubiera epidemia se seguiría perdiendo inmunidad porque "el virus de la gripe no se ha extinguido, eso está claro" como demuestran los datos de países donde si ha habido como Kenia o India.

En cuanto al comportamiento concreto de la pandemia y cómo podría afectar esta situación, Sanz Muñoz ha explicado que se ha visto que en estos casos la epidemia comienza antes por la susceptibilidad de los individuos y, el hecho de que haya más gente que pueda infectarse porque haya perdido inmunidad, lo que hace es que aumente el número de casos, aunque quizá no sean "más graves".

Sin embargo, por estadística, un mayor número de casos supondría un incremento de las hospitalizaciones y las muertes, no por la gravedad del propio virus, que no tendría por qué, sino porque al infectar a más gente puede haber mucha más susceptible de hospitalizar y morir.

De la misma forma, la epidemia acabaría más tarde por la misma razón, porque habría un mayor número de casos, algo que se ha visto con el COVID, con ondas pandémicas que han durado más y otras menos precisamente por la inmunidad.

El responsable de científico del Centro Nacional de la Gripe ha explicado que si uno tiene su inmunidad más baja que otro el segundo tiene menos posibilidades de infectarse, lógicamente, pero si ya de por sí tiene bajas las defensas frente a la gripe y encima éstas disminuyen puede no "luchar" bien con el virus como si estuviera correctamente inmunizado o vacunado, algo que puede influir en que haya casos más graves.

VACUNA
En cuanto a la vacuna para esta temporada, la decisión sobre las cepas susceptibles que podrían componerla este año se tomó en el mes de febrero, al igual que otros años, en base al comportamiento del virus en el hemisferio sur y a los estudios sobre muestras que realizan los aproximadamente 150 centros de la gripe repartidos por todo el mundo.

Sin embargo, las muestras que se han podido recoger, dado que ha habido poca gripe, no son representativas si se comparan con las de otras temporadas, que permiten tomar decisiones "mucho más férreas".

Aún así, cree que sí ha habido gripe suficiente para poder estimar lo que podría pasar en la siguiente temporada, "lo que dista mucho de lo que sería lo óptimo", pero "es lo que ha habido".

De todas formas, Sanz espera que la decisión tomada en torno a la vacuna "se parezca lo más posible al virus que circule, si es que circula", pero también ha apuntado que hay que tomar en consideración que se haya podido "no tomar la decisión más acertada por falta de muestras", aunque no se pudiera hacer de otra forma.