Transformación inesperada 

Hace ya un tiempo escribía: “… hoy he soñado despierto que llegaba en viejo tren a la estación de-Villar de Gallimazo. Llovía torrencialmente y allí me esperaba paciente el que luego sería un buen amigo y compañero de juego e inquietudes literarias Gaudencio, tenía 14 años de edad, yo 12. Había ido a buscarme con una vieja pero aún poderosa mula de labor. Solamente una manta cubría su espinazo y montados en ella cubrimos la distancia que nos separaba de Poveda de las Cintas, que era nuestro destino, pues mi padre ejercía allí de Medico. Ni que decir tiene que poco acostumbrado, llegué con la “rabadilla” en carne vida que me duró unos días… Pero el recorrido fue grandioso cuando la lluvia cesó y pude ver en toda su inmensidad la planicie castellana de tierras de labor a muchos kilómetros a la redonda; una llanura infinita, con muy pocos árboles, tierras de barbechos, trigos, centenos, cebadas y algunas algarrobas por doquier y siempre, siempre la soledad de aquellos campos”…

¡Fue para mí una primera experiencia extraordinaria!

Hoy. Después de aquella primera vez  de la que han pasado ¡75 años! y habiendo vuelto por aquellos aledaños siempre queridos miles de veces sin dejar nunca de admirar su belleza sencilla pero majestuosa; lo he vuelto hacer a “bordo” de coche y carretera asfaltada, con recuerdos de aquel momento tan lejano en el tiempo; y me he llevado una enorme sorpresa al ser testigo de una transfromación inesperada, de aquellos entornos. Pues donde había  espacios infinitos y tierras llanas han aparecido como por magia, montículos de tierras desordenadas, regaderas, un trasiego de máquinas que trabajan a destajo roturando aquellas tierras llanas como la palma de la mano y muchas tuberías por doquier (Ver foto) ¿Qué está pasando?...

Pues si pudiera preguntarle a mi amigo Genaro (q.e.p.d), con el que tuve grandes parrafadas hablando de lo divino y humano, seguramente me diría, convencido, admirado pero confundido… ¡Es el Progreso!

Yo soy más realista; he pasado miles de veces por la carretera desde la que se ven las aguas que reverberan en el Azud de Riolobos (Ver foto), y su “ocupación” por cientos de aves venidas desde lejanos lugares buscando reposo y nunca dejé de asombrarme. Pero sinceramente nunca pensé que esa agua llegaría también hasta, Poveda de las Cintas, Cantalpino, Villaflores, Campo de Peñaranda y pudiera ver vida verde cuando estas tierras siempre fueron doradas y ocres. Lo está propiciando la actividad y cambios en la orografía el trasiego y abundancia de maquinaria y red  de tuberías (Ver foto), que trasnforman inesperadamente, zonas que siempre fueron de secano en otras de un regadío total.

¿Para bien o para mal?...

No soy experto para poder contestar. Pero a preguntas que hice; me ha salido la encuesta como a algo de la ¡Parrala!... donde unos decían que sí y otros cantaban que no.

Pero yo estoy seguro de que mi amigo-Genero-, de seguir viviendo me diría emocionado: “Date cuenta chaval; de que nuestro entorno evoluciona vertiginosamente, nosotros nos hacemos viejos sin darnos cuenta y nunca nos abandona la sensación de perplejidad que nos producen los nuevos acontecimientos”. Como te ha pasado a ti, que no esperabas tal roturación en tierras que conocías al dedillo.

Estoy de acuerdo con él. Y a uno, que ya está de vuelta de todo y llegando a final de trayecto vital; le gustaría mucho ver terminado para bien esta gran obra y el cambio profundo en el paisaje que sin duda producirá. Me consideraría muy afortunado por haber vivido cambios; que las generaciones anteriores no podían ni haber imaginado.

Hoy, me han venido recuerdos de aquellas partidas de cartas al julepe que tenía con mis amigos-Felipe Yagüe (q.e.p.d) Nicomedes (q.e.p.d) y Simón Barba, que afortunadamente continua en el camino de la vida, todos ellos labradores pudientes de –Poveda de las Cintas-. Partidas interminables en el Bar del señor Manolo ‘El Cuco’. A ellos les preguntaría sobre esta cuestión  por la valía de su opinión de expertos en el tema. Pero lamentablemente de Felipe y Nicomedes no podré tener respuesta adecuada. Se lo preguntaré a Simón…

Las personas que nacimos en la década de los 30 o 40 hemos conocido grandes cambios… ¿Qué nos quedará por ver?... Pregunto muy intrigado. Sí, ya sé que soy mayor. Precisamente el  11 de octubre se celebra el Día Internacional de las Personas Mayores, y ante ello solamente puedo decir: Olvida tu edad y cuidate, pero añadiente esto: “No te olvides, que también serás mayor”

Pues eso.