La gira del PP

Profesor de Derecho Penal de la Usal

Durante la presente semana se está celebrando la convención nacional del PP, que tiene como novedad que es itinerante, comenzó en Galicia, ha pasado por Castilla y León, Madrid, Andalucía, Murcia y terminará en Valencia. Mientras tanto, la presidenta de Madrid, Ayuso, ha hecho un viaje por USA donde no ha sido recibida –parafraseando al socarrón de M. Rajoy- ni por “el Tato”. Ayuso, en su afán populista y obsesivo por capitanear un partido, el PP, que tiene una dirección cada vez más errática, ha vertido una serie de declaraciones que se parecen más a las escenas de los payasos de un circo que a las de un político con talante dialogante y negociador con ánimo de amplios acuerdos y consensos. Su obsesión enfermiza por las ideas socialistas y comunistas le jugarán tarde o temprano un revés de tal calibre que no podrá levantarse de la lona del ring de la política, porque no es de recibo que, por su ignorancia histórica, haya atacado al Papa Francisco por las declaraciones que ha hecho éste ante el bicentenario de la independencia de Méjico en las que invita a “sanar heridas del pasado” y a pedir perdón por los errores que se hayan cometido. La carta fue leída por el presidente del Episcopado mejicano, el arzobispo Rogelio Cabrera. Hasta la Conferencia Episcopal española ha censurado duramente a Ayuso por criticar al Papa sin haberse leído entera la carta que este envió a Méjico.

El esperpento del PP ha tenido, por tanto, varias sedes esta semana, incluso en el extranjero con Ayuso. Por un lado, uno de los fundadores de Vox, Vidal-Quadras, defendió con ahínco su discurso contrario a las autonomías; por otro, Aznar defendió que somos una sola nación, ni siete ni cuatro, ni veintiuna ni “la madre que los parió”; en un tercer acto, una invitada dijo en plena convención que en el cónclave del PP había menos mujeres que “en cualquier consejo de administración del Ibex”, denunciando que el porcentaje de hombres era del 75 %. Aunque hasta ahora (porque aún no ha finalizado la convención), el momento culminante del “sainete” se lo ha llevado, por un lado, la defensa cerrada que Casado ha hecho del ex presidente francés Nicolás Sarkozy, cuando dijo que hay que copiar de “los buenos ejemplos de gestión de Sarkozy”. Esto lo pronunció un día antes de que se conociera una segunda condena al ex presidente francés -la primera fue en marzo- de tres años de prisión por delitos de corrupción y tráfico de influencias y la segunda se ha conocido ahora, de un año por financiación ilegal de la campaña de las elecciones presidenciales de 2012; y, por otro, las declaraciones de Vargas Llosa, el premio Nobel, que hizo unas declaraciones muy peligrosas, más propias de una dictadura militar que de una democracia, al decir que “lo importante no es que haya libertad, sino votar bien”. ¿Pero qué le ha pasado a este literato, al autor de la ciudad y los perros? ¿dónde ha dejado su sensibilidad social y política con el pueblo latinoamericano, tan sacrificado por las dictaduras militares? ¿Qué queda de aquél critico del militarismo brutal y antidemocrático que denunciaba en su “ciudad y los perros” en los años 60, que más bien era una crítica feroz a aquéllas dictaduras latinoamericanas que tanto masacraron al pueblo llano? ¿Es que los burgueses y aristócratas con los que coquetea a diario le han lavado el cerebro?

En fin, la conducta del PP defendiendo a líderes como Sarkozy no es de extrañar, porque el partido de Aznar, Rajoy, Bárcenas y Casado también ha sido condenado por corrupción al lucrarse por la trama Gürtel y aún pesan sobre este partido varios casos pendientes de juzgar por presuntos delitos de corrupción política, como el de la Caja B o el de la operación Kitchen, entre otros muchos. 

Lo paradójico es que mientras que el PP hace proclamas en su Convención y Casado se deja seducir por los vaticinios que le hacen M. Rajoy, Aznar y los líderes territoriales de que será el futuro presidente de España y abanderan el eslogan de “igualdad de oportunidades y bienestar”, por otro lado, en el Congreso de los Diputados han votado en contra de la reforma que garantiza el mantenimiento del poder adquisitivo de las pensiones, que se revalorizarán conforme a la subida del IPC. El PP (al que apoyó Vox, que van siempre de la mano) había presentado una enmienda a la totalidad del texto con el fin de vetar la reforma, pero no lo consiguió.