Ajustar la vida a la moral que se predica...

Podríamos sumarnos a la comedia de hablar sin conocimiento de vulcanología, de sostenibilidad insostenible, de coches eléctricos que no se pueden recargar por el precio de la luz y la incapacidad de la red para generar electricidad para los automóviles, de productos ecológicos que generan más contaminación durante su procesamiento que si los compraras en la frutería de la esquina, de la desmemoria democrática, de colas del hambre donde lucha gente que quiere trabajar y no tiene ni una ayuda, etc.

España va mal, más que peor, como nunca desde que tenemos memoria algunos. Una idea mediocre que genera entusiasmo llega más lejos que una gran idea que no inspira a nadie o ahorra dinero. Estamos bajo la bota de los mediocres inoperantes activos. Han copado todos los aspectos de la sociedad. Su falta de empatía o de espíritu como se decía antes, la cultura de no esfuerzo, de las oportunidades para los que no valen, del transigir les ha dado un no lugar. Un sitio donde no deberían estar.

En un mundo como el actual, inculto y complejo, lleno de ruido y con muy poco criterio, se ha sumado a los mediocres las redes sociales creando mucha confusión, porque no siempre el receptor filtra adecuadamente, no tiene conocimiento. La prensa rigurosa está siendo sofocada y suplantada por un montón de aficionados, manipuladores y mediocres espontáneos, que forman un grupo muy heterogéneo, en el que prima la ausencia de rigor.

Ese rigor que se le exige al periodista y que él se exige a sí mismo pierde la batalla frente a la mediocridad, al chanclismo, al populismo, a la demagogia barata, a la noticia sin confirmar, y al sensacionalismo fácil de las redes. Este es un territorio muy peligroso. Al final, la gente se está comportando y está votando, pensando más según lo que le ofrece la red social populista, desordenada e irresponsable, que según lo que puede leer en un medio más riguroso y contrastado que ya no es capaz de entender.

La información veraz ha sido sustituida por el ruido que produce algo efímero como son los rumores, la cultura del chándal y las chanclas. Por lo que es fácil sembrar odio hacia los demás o hacia ciertas causas. Basta con culpabilizar a las personas o la sociedad de sus propios fracasos. Cuando al anular a una persona, aumentas su amargura y resentimiento lo conviertes en un ser inepto, y atormentado, carente de sentido. Si es mediocre inoperante activo peor. Las vidas sin sentido son desdichadas. La persona anulada se enfada y se vuelve agresiva.

El despotismo de los débiles es mucho más peligroso, que el despotismo de los fuertes. Entendido débil por mediocre, fracasado o incapaz. Nuestra cultura está siendo tomada por personas con fuertes trastornos de personalidad. Al mundo parece que le sobran niños y le falta seres adultos. A los niños les faltan referentes de hombres y a las niñas de mujeres con mayúsculas. A la familia se la destruye y a la patria se la insulta o ataca. Quién no lee, recapacita y estudia está limitando su entorno y sus circunstancias. Como decía Unamuno: “La verdad Lázaro, es acaso algo terrible, algo intolerable, algo mortal, la gente sencilla no podría vivir con ella”. La lealtad es el sentimiento más caro, no lo esperes de las personas baratas o mediocres. Schopenhauer afirmaba que predicar moral es cosa fácil; mucho más fácil que ajustar la vida a la moral que se predica. Ejemplo los tenemos cada día a montones.