¿Vox y PP se rearman?

Mal otoño con nefastos presagios para Pésanchez con el PSOE, técnicamente, en un gran desgaste y UP, en caida libre. Y encima tiene a la Izquierda cainita, como siempre, mirándose el ombligo y exigiendo lo divino y lo humano de la democracia y demás pamplinas revolucionarias quiméricas.

 Algunos media afirman que estos dos partidos se refuerzan para pelearse entre ellos, pero no. Las fuerzas políticas conservadoras y de la ultraderecha española van a por el órdago esta vez. Lo han apreciado en sus encuestas electorales –particulares– del verano. La mayoría absoluta en el Congreso está cerca si van juntos o pactan, dicen. Cacarea "Teogea", el secretario general de los conservadores, que “los españoles quieren la acción y el plan reformista del PP". Ven ya a Pésanchez fuera de Moncloa y sostienen, nada menos, que Casado ya está preparando sus primeros Consejos de Ministros. No sabemos de dónde lo habrán sacado pero ahí están presumiendo de que son "la única alternativa posible al desgobierno" de Pésanchez.

Y aunque parece que entre Vox y PP andan a tortas, es solo para disimular y afinar los dardos electorales. Los dos partidos atacan ahora con todas sus fuerzas –y poco a poco– hasta las Navidades como primer asalto. Aseguran que esta vez, sí, que se van a cargar  a Pésanchez, y arrojarle del casoplón de La Moncloa y quitarle su juguete, el Falcon 900B. Y de paso enviar a Unidas Podemos otra vez a la oposición.

Y los partidos de la moción de censura a "Mpuntorajoy" están a lo suyo. Es decir, a sacar tajada, hasta los tuétanos, de sus apoyos electorales. Pero pronto se les puede acabar el chollo si no avalan claramente al Gobierno de Pésanchez.

Poder judicial. El PSOE acusa a Casado de sabotear las instituciones por negarse a renovar el CGPJ: “Han demostrado una inusitada deslealtad histórica, y realizan un sabotaje institucional”.

Ahora llevan más de mil días de bloqueo antidemocrático del Poder Judicial, pues el PP se niega a renovar el CGPJ para mantener de forma fraudulenta una mayoría absoluta que hace años perdió en las urnas. El PP es ese partido que se llama a sí mismo "constitucionalista", pero no cumple con la Constitución.

Y es que el monopolio pepero en el Tribunal Supremo con más de 25 años de bloqueos para controlar la Justicia desde que Gallardón –ministro con "Mpuntorajoy"– cambió las reglas de juego. Pero lo más grave es que el PP, además de este boicot, está boicoteando la renovación de cuatro magistrados del Tribunal Constitucional (TC), del Defensor del Pueblo y de los ministros del Tribunal de Cuentas. 

Por otro lado, superada la crisis con Marruecos y la dificultosa salida de Afganistán con relativo acierto, el Gobierno asume el compromiso de emprender ahora la agenda social y económica y la nueva gestión de la pandemia. Si lo siguen haciendo medianamente bien, como hasta ahora, pues será positivo para sus intereses y los nuestros. Eso sí, que no toquen las pensiones, que suban el salario mínimo interprofesional y controlen con narices la alarmante escalada del recibo de la luz. Y que sigan recortando las tasas del paro.

Pésanchez debe mejorar la gestión en el reparto de los dineros de la UE para la España vaciada y las catástrofes naturales y no tan naturales. Las autonomías deben dejar de llorar que quieren ser independientes para distribuir la pasta europea a su aire, pero a la hora de pasar apuros claman a papá Estado para que les entregue más y más competencias y más pelas. Lo de siempre.

Mal otoño con nefastos presagios para Pésanchez con el PSOE, técnicamente, en un gran desgaste. Y encima tiene a la Izquierda cainita, como siempre, mirándose el ombligo y exigiendo lo divino y lo humano de la democracia y demás pamplinas revolucionarias quiméricas.

 Un PSOE, no del todo rejuvenecido y adaptado a la modernidad, con mucho dinosaurio político aún y ex barones cabreados que se creen los jefes perpetuos de la tribu sociata.

PSOE y UP están abocados a una movilización extraordinaria de sus votantes para no perder las elecciones, según los sondeos. Unidas Podemos y PSOE tendrán que espabilar. Todo dependerá de lo que ofrezcan a sus electores clásicos con una acción de Gobierno contundente y clara, y de los movimientos del resto de partidos (los de la moción de censura) en lo que queda de legislatura.

Pero el otoño para Casado no será mejor. En el PP no han conseguido quitarse aún la espinita de partido corrupto con unos dirigentes que han metido la mano demasiadas veces en la "caja" del dinero público. Los juicios que quedan pendientes hacen que ataquen y deseen con ansiedad quitarse de en medio a Pésanchez, antes de que sigan adelante los cambios en el poder judicial y acabar la mayoría entre rejas (ojalá).

 Detrás de este embrollo, el PP de Madrid tiene a su nueva "caudilla", IDAyuso, pisando los talones y subiéndose a la chepa del paladín de la formación popular. La victoria inapelable de IDAyuso en Madrid ha entusiasmado a todo el PP, pero los datos electorales madrileños no pueden ser extrapolables al resto del Estado, pues bien podría caer el PP en una entelequia.

El líder pepero y sus barones territoriales se alían para ganar en mayo de 2023 y ahogar el sanchismo. Pero a parte de esos deseos utópicos, de esas peroratas electoralistas, vacuas, ¿qué va a hacer el partido de los populares, “una especie de organización criminal, lo peor del servicio público”, para alcanzar el gobierno de España?

¡Qué otoño te espera, fraCasado!