Infraestructuras y aportación ciudadana, allí donde existe

Hace unos días comentábamos el desatino que rodea al ferrocarril en Salamanca y en España. En un momento de emergencia, urgidos de soluciones drásticas para revertir la crítica crisis climática impulsada por la acción humana, recortan servicios ferroviarios y amplían aeropuertos recientemente ampliados. Llevamos décadas gastando mucho dinero público, español y europeo, en los medios de transporte más emisores de gases de efecto invernadero y contaminantes. A pesar de la palabrería, nada apunta a un cambio real de la situación.

Spending Review 2019/2020, Infraestructuras de transporte. Julio 2020. Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef)

Tenemos una enorme red de autovías que ha costado mucho, y ahora apenas podemos mantener. La Alta Velocidad consume casi todo el presupuesto para infraestructuras ferroviarias, con sus fantásticos sobrecostes, para ser infrautilizada e inasumible socialmente según la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef). Y acumulamos decenas de aeropuertos, incluso vacíos, para dar soporte al medio de transporte más contaminante. Pero tanto las administraciones como los poderes económicos siguen como si nada.

Spending Review 2019/2020, Infraestructuras de transporte. Julio 2020. Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef). Este cuadro se refiere a la Alta Velocidad.

Pero siempre resulta fácil encontrar a opositores al progreso a los que la realidad, e informes oficiales, dan la razón al cabo del tiempo. Estas semanas hay un encendido debate sobre la ampliación de grandes aeropuertos como El Prat en Barcelona y el madrileño de Barajas, donde desde hace décadas se gastan ingentes cantidades de dinero. La mayor presencia de la sociedad civil en Cataluña permite una oposición más seria, documentada y organizada frente a la obsesión por las infraestructuras faraónicas.

En este tiempo han aparecido al menos dos informes desaconsejando esa ampliación. Uno de la Agencia Metropolitana de Desarrollo Urbanístico y de Infraestructuras, donde están presentes 10 instituciones públicas de Barcelona. Y otro de una interesante entidad ciudadana, la “Associació per a la Promoció del Transport Públic (PTP)”, cuyos socios trabajan analizando la realidad de ese tema en Cataluña, y España, acompañado de propuestas con viabilidad técnica.

Imagen obtenida en ecodes.org, “Los españoles opinan sobre los viajes en tren y la posibilidad de abandonar el avión”

En el caso de El Prat apunta a la necesaria conexión ferroviaria del sistema aeroportuario catalán, señala “la tendencia europea de sustitución de los vuelos de corto y medio radio para conexiones ferroviarias", reclamándolo para España. También proponen descentralizar la actividad aérea funcionando los aeropuertos en red, conectados por la red ferroviaria con transportes ágiles, rápidos y eficientes, como ya ocurre en algunos lugares de Europa. Asimismo, plantea promover los trayectos en tren entre ciudades a distancias de 300-750 km, con un límite de 4 horas de tiempo de viaje. Y exponen la tendencia europea a recuperar los trenes nocturnos (¿se acuerdan del Surexpreso?), para recorridos de entre 800 y 1.800 km, con un tiempo de recorrido de 8 a 14 horas.

Datos obtenidos en ecodes.org, “Los españoles opinan sobre los viajes en tren y la posibilidad de abandonar el avión”

Está bien que en Salamanca instituciones y entidades ciudadanas exijan la recuperación del ferrocarril, pero sería interesante aprender de la experiencia catalana. Acoger y apoyar a colectivos ciudadanos que, reflexionan con más perspectiva y menos acosados por intereses particulares, permitiría plantear demandas con alternativas más viables. Por desgracia, todavía falta demasiado para pasar de las fotos a los hechos.