¡Y… 10! 

Antes de comenzar la exposición de motivos para ser el número 10 de los entrevistados y  amigos del señor Manuel, tengo que decir muy seriamente: “Humildad intelectual es reconocer otra vez; que mis sentimientos y opiniones pueden ser erróneos. Y nunca mejores que los de otras personas”.

Y no temáis que ahora me “ponga” a escribir y hacerme una entrevista a mí mismo; entre otras razones, porque ya estoy muy “visto” a lo largo y ancho contando historias humanas y alguna divina.

Respecto a la figura humana y parlanchina del señor Manuel; supongo que ya habéis intuido o percibido entre líneas, qué el señor Manuel… ¡No existe!... Sí, así como suena y está escrito: “El señor Manuel… ¡No existe!”. Y que todo ello es fruto de la imaginación desatada. Lo del señor Manuel, con el que hablo, charlo, discuto y discrepo y también tomo el vermú con anchoas de las redondas en la Parcela de Villaflores ‘La Cigueña’. El “verdadero” y que “suple” al señor Manuel, se llama Cayetano, Tano (Ver foto), él es coloquial. Y verdaderamente, fue pastor de ovejas teniendo su propia filosofía. Es el actor “secundario” de esta trama singular, con dotes interpretativas notables y grandes cualidades humanas. Y…sí; también hablamos,  de lo divino y humano, de las situaciones sociales en que nos vemos inmersos en el Mundo mundial y que a nuestros años de edad nos aterroriza y si se tercia de Messi y del Presidente, señor Sánchez…

El verdadero surgió de la nada un 24 de agosto del 2012, y el primer esbozo de su larga historia se inició en la habitación 503, del Hotel Riazor en La Coruña. Viendo la mar esplendorosa y brava desde la ventana…

Pero la verdadera historia ya contada; tuvo origen unas manzanas más arriba del Hotel Riazor en una excelente Marisquería, donde fuimos, esposa, hija yerno y un servidor un buen día: “Arroz con carabineros, nécoras, centollo, navajas, camarones y más. ¡185 euros de marisco de la mar a la cocina!

Y en su lento y sabroso trascurrir surgió de repente y “de la nada” el señor Manuel. Ya que en momento de la misma, yo había  pedido al joven camarero, nieto del dueño, limón para aderezar el condumio. El chaval, puso mala cara a la petición, paro cumplió con su obligación… paro también se lo “contó” a su abuelo y dueño que apareció ante nuestra mesa segundos más tarde. Un señor mayor, educado pero no exento de gran energía, que pregunto inquisidor ¿Quién ha pedido limón para el marisco?...

Acojo… contesté servidor. Y a continuación me vino una lección magistral del ¿Por qué? no se debía echarle limón al marisco. ¡Fue sensacional e instructivo a más no poder!

Y de todo ello; luego en la habitación-503-, del Hotel Riazor de La Coruña surgió esto del señor Manuel, que tanto “juego” nos ha dado un-24 de agosto del 2012-… hasta hoy-7 de septiembre del 2021- en que se termina. Con una pregunta obligada y que me hago, sin ningún pudor, a mí mismo ¿Y ahora qué? Anselmo…. ¿Lo dejo definitivamente? (Me refiero a escribir), ¿Me tomo vacaciones largas? ¿Le doy largas al señor Manuel? ¿Escribo sobre política? ¿De asuntos del corazón? ¿No hago nada? Lo que nunca se me ocurriría sería el tomarme un “año sabático; ya que tengo muchos años de edad donde: “El cambio de sustancias y energías dejan siempre un ínfimo residuo que queda como escoria sobrante de la renovación. Y estos residuos, que poco a poco van acumulándose, son la causa de que la vida del individuo  (en este caso, yo), no dure eternamente y que llegue un día (para todos), en que hemos de morir”. ¿Para qué más explicaciones?...

Quiero y debo el dar las gracias a estos amigos del señor Manuel que han colaborado desinteresadamente en esta “serie” que termina hoy (Ver foto),  y a los otros veinte o treinta amigo más que no han dado “la cara ni sus palabras”. Ha sido esta “serie de semblanzas”: “Alimentada de deseos, ilusiones, esperanzas que le han dado sentido; con todo aquello que se ha hecho eterno  gracias a los encuentros entre personas, personajes, ambientes y paisajes”.  Mucho me agradaría que los que la habéis seguido; os hubierais sentido también partes de ella, siendo en uno  más junto al autor y los múltiples personajes que ha caminado pos estas

¡Viva el señor Manuel y sus amigos! Hasta siempre.