La infinita porfía sin soluciones sobre el ferrocarril salmantino.

Aunque la imagen pueda dar lugar a equívocos, el tren está circulando de paso.

Ayer vivimos el excelso acontecimiento del paso del tren del “Connecting Europe Express” en el año europeo del ferrocarril. Por si alguien no sabe de qué va esto, se pretende fomentar su uso por parte de ciudadanos y empresas, para alcanzar el objetivo del Acuerdo Verde de la Unión Europea de ser climáticamente neutrales en 2050. Celebrado especialmente por Renfe todos los días con su magna gestión de este servicio público en la provincia de Salamanca, entre las continuas proclamas gubernamentales de sostenibilidad hasta el infinito.

“Connecting Europe Express” es un tren que recorre 26 países, parando el viernes en Vilar Formoso y Medina del Campo (y entre medias ¿queda…?). Impulsado por empresas públicas ferroviarias, en nuestro caso del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana del Gobierno de España. Pretende transmitir su “importante mensaje sobre los beneficios del ferrocarril como piedra angular de una forma más inteligente y sostenible para mover personas y mercancías de manera eficiente, segura y sin problemas por el continente” según la web. Y para eso es imprescindible tener vías y… servicios ferroviarios.

En lo de las vías ya nos birlaron cerca de la mitad en el lejano 1 de enero de 1985. Obviando luego las promesas electorales de recuperarlas por los dos principales partidos políticos de nuestro país, con el beneplácito de los votantes salmantinos. También nos convirtieron en lugar de raros experimentos, como electrificar para Alta Velocidad de viajeros una vía única por la que sólo pasan trenes de mercancías incompatibles con esa tensión. Viva la responsabilidad y la rentabilidad de las inversiones públicas, en el llamado Corredor del Atlántico prioritario para la política europea de transportes.


Pero el gran tema de debate de los últimos tiempos no es ese vital corredor y sus posibilidades, si circulan trenes claro. La cosa está en la comunicación con Madrid, ese sumidero sin fondo de inversiones, capitales y población. El Alcalde encabeza la protesta para recuperar todos los servicios anteriores a la pandemia. Y los políticos del otro partido, gobernante ahora en España, a la defensiva con justificaciones peregrinas. Lo mismo que cuando Rajoy, intercambiando actualmente la posición de cada partido que ya habían cambian antes también.

Este curioso mapa muestra la posibilidad de transportar bicicletas en líneas principales ferroviarias o de Alta Velocidad. Los puntos rojos son capitales de países. Nada llama la atención, ¿verdad?. El enlace a la publicación está en este artículo en inglés.

El argumento es que viajan menos pasajeros, como cuando cerraron la Vía de la Plata. Entonces se demostró el arduo trabajo de Renfe para expulsar a los viajeros del ferrocarril. Ahora los usuarios del servicio con Madrid hace tiempo muestran las carencias del mismo, como la extraña política de precios donde un viaje con un bono es más caro que un billete normal. Por no hablar de horarios inadecuados con huecos importantes, o el alargamiento de la duración del viaje.

Sorprendentemente todo esto ocurre cuando gobiernan España dos partidos que hacen bandera de la sostenibilidad y la lucha contra el Cambio Climático, la contaminación y las desigualdades (territoriales en este caso). ¿Cuándo van a empezar a cumplir lo dicho en esos planes de sostenibilidad tan cacareados?. ¿O la verdad se esconde tras los superfluos 3.300 millones de gasto público en ampliar aeropuertos recién ampliados, el medio más contaminante? Basta de conmemoraciones y palabrería, el IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change) de la ONU lo ha dejado muy claro, hay que actuar ya y no precisamente como los gobiernos españoles hasta ahora en este tema.