Impactados.

A principios de los 90 construyó la Universidad sus Pistas Deportivas en Salas Bajas, con su correspondiente edificio de vestuarios. Algo después realizó algún tipo de mejora junto al actual puente de la Universidad incluyendo un nuevo edificio. Esto viene a cuento por recordar el conflicto de entonces entre la Universidad y la Comisión de Patrimonio por la altura de este edifico, su impacto visual respecto al casco histórico de Salamanca. Naturalmente me parece muy bien el celo de quienes velan por el patrimonio, pero este caso me pareció un tanto exagerado pues el edificio (a 1 kilómetro del Puente Romano) nunca tuvo más de una planta y terminó semienterrado.

Desde entonces se han realizado más construcciones en el entorno del rio. Diría que sus consecuencias visuales sobre la monumentalidad de la ciudad han tenido un tratamiento mucho más relajado, a pesar de estar incluso más cerca que el caso recordado. Y ya si nos internamos por las calles es fácil encontrar situaciones de todo tipo, como bien sabe Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio. Últimamente deben recordar al Ayuntamiento el olvido de las normas sobre cartelería o los excesos de las terrazas en el espacio declarado Patrimonio de la Humanidad.

Fuera de ese ámbito, pero Bien de Interés Cultural desde 1979, está el antiguo palacio de los Fermoselle, la popular Torre del Aire. Según la ficha 676 del Plan General es un edificio gótico construido hacia 1440, y su grado de interés urbano es “Edificio dominante en las plazas de la Constitución y de Sta Eulalia”. En esta plaza se inauguró el primer aparcamiento subterráneo justamente hoy hace 43 años (1978), según el libro “Un Ayuntamiento por dentro” del entonces alcalde Pablo Beltrán de Heredia con foto incluida. No debían tener mucho interés en la accesibilidad universal pues olvidaron el ascensor, como ocurría en muchos edificios de viviendas tan problemáticos ahora.

Durante estas cuatro décadas se ha incrementado la sensibilidad en cuanto a la mejora de la calidad de la vida ciudadana, como facilitar la movilidad a todas las personas aunque tengan alguna limitación física. Y se supone que también ha aumentado la sensibilidad respecto a la protección del patrimonio cultural, incluido el impacto visual sobre el mismo. Hasta se delimitan entornos de protección con este fin, si bien no encuentro el vinculado al edificio que nos ocupa. Por fin se ha cumplido lo primero en ese aparcamiento subterráneo, es de esperar que en breve inauguren con las fotos correspondientes el nuevo ascensor pagado con dinero público (137.819 euros) en un servicio público de gestión privatizada. Curiosamente en el cartel de la Junta aparecen los inevitables símbolos de sostenibilidad, aunque no vengan a cuento.

Con respecto al impacto visual de la obra sobre un Bien de Interés Cultual “dominante en las plazas”, y algún otro edifico cercano con protección local, la sensibilidad demostrada plantea serias dudas. Me inclino por definirla como muy desafortunada, invito a visitar la plaza para sacar sus propias conclusiones. La excesiva cercanía al edificio supongo encontrará alguna justificación técnica de esas tan socorridas, ¿se acuerdan de las repentinas plagas en los árboles molestos?. Pero, desde luego el resultado de la intervención no parece en absoluto a la altura de lo esperable en una ciudad con gran parte de su viejo caserío declarado Patrimonio de la Humanidad. Por cierto, ¿por dónde anda la Comisión de Patrimonio?