Messi… anismo

Creencia en la llegada del Mesías, que liberará al pueblo judío y pondrá fin al orden establecido instaurando un nuevo orden basado en la justicia y en la felicidad. Esta es una de las definiciones que se da para el ‘mesianismo’ con una ‘s’. Pero por lo sucedido estos últimos días en Paris y si lo escribimos con 2 eses, nos viene al pelo la segunda forma aceptada: Confianza en un futuro mejor y en la solución de problemas mediante la intervención de una persona en la que se pone una confianza absoluta. Y esta persona parece no ser otra que el exbarcelonista, Leo Messi.

Casi todo el mundo tenía claro que, de no quedarse en el F.C. Barcelona, su destino sería el club propiedad del emir de Catar, Hamad bin Khalifa Al-Thani, a saber, el Paris Saint-Germain (PSG), quizás el único que podía pagar al argentino la indecente cifra de 35 millones de euros por temporada, que supone casi 3 millones mensuales, o lo que es lo mismo 100.000 euros diarios y, por ese precio, ahora Messi es el messias del PSG inaugurando en la capital francesa un movimiento messianico.  

Leo declaró que después de tantos años en Barcelona el cambio es difícil, pero que nada más llegar a Paris su felicidad era ya enorme. Digo yo que algo tendrán que ver los millones de euros, el multitudinario recibimiento en el que las fuerzas del orden se tuvieron que emplear a fondo ya que hasta los ultras del PSG se apuntaron a la fiesta. La Torre Eiffel que se ilumino de color dorado en su honor, que su llegada fuera portada de todos los periódicos y programas informativos y que las camisetas con su nombre y su número (que será el 30) se agotaran el primer día de ponerse a la venta por 25 euros. Messianismo en estado puro.

Hay que recordar que la palabra ‘mesías’ proviene del latín ‘messias’ (sí con dos eses es que lo romanos miraban a largo plazo) y esta a su vez del hebreo ‘mesiash’ que significa el ungido, el elegido, el tocado por Dios, que para muchos argentinos era Maradona, así que todo queda en casa.

A mí me provoca cierto sonrojo que estas cosas sucedan y, más que el hecho en sí, que se normalicen, porque no son comportamientos corrientes ya tienen siempre un enorme componente de irracionalidad y de intencionalidad para desviar la atención pública de cuestiones mucho más importante que la llegada de un nuevo messianismo a Paris o más bien de una messinanía que como todas las manías no debe ser muy sana.

No cabe duda que Leo Messi es un personaje famoso, pero en la mitología griega, la diosa Feme (en latín Fama, otra vez los romanos) era la encargada de difundir los rumores, los cotilleos; de extender los chismes sociales sin importarle demasiado si eran ciertos o falsos, justificados o no, ese era y es el precio de ser ‘tocado’ por la Fama. Por eso me parece muy acertado lo dicho por la actriz y presentadora de televisión Patricia Conde: La fama no cambia a nadie, lo único que hace es descubrir a los idiotas; si eres un idiota anónimo, sólo lo saben en tu casa y poco más, pero cuando eres famoso, lo saben en todo el mundo.

En fin una pena que pasen estas cosas mientras el Gobierno de los Estados Unidos, después de 20 años en Afganistán, deja a sus ciudadanos tirados frente a las hordas talibanes que, día a día, van recuperando poder y territorio. Los intereses humanitarios dejan paso a los intereses políticos. ¿No les recuerda esta situación a la que en 1975, el mismo año que murió Franco, se dio en el Sahara Occidental cuyos habitantes fueron abandonados por el gobierno español frente al ejército marroquí? Por cierto un importante asunto aún no resuelto, a pesar de las directrices de las Naciones Unidas.

Será por estas cosas por las que el periodista y escritor italiano Italo Calvino afirmaba que: Toda historia no es otra cosa que una infinita catástrofe de la cual intentamos salir lo mejor posible.

Es curioso, comencé hablando del asunto Messi de hace unos días y termino con lo sucedido en el Sahara hace más de 45 años, será cosa de los años o del calor. Que les sea leve.