Agosto frío en rostro

Y otros muchos fríos

Es una frase que hemos oído siempre decir, al menos en el mundo rural. Ésta es la frase correcta: “En agosto, frío en rostro”. Al menos en la segunda quincena del mes, porque en la primera solía hacer todavía buen calor, siguiendo el rumbo de la segunda quincena de julio.

En el día de hoy, como hay pocas cosas notables de que hablar, si exceptuamos el tema de las olimpíadas, hablaremos del tiempo que hace.

Entre nosotros, este año, como ha hecho muy poco calor en nuestras latitudes, no estamos tan deseosos de que llegue la segunda quincena de agosto.

Pero en el mes de agosto podemos hablar de otros muchos fríos. Porque los pueblos, y aun las ciudades, se quedan vacíos, al menos de los habitantes habituales, aunque se enriquezcan con la presencia de multitud de veraneantes.

En la actividad de la vida ordinaria, el mes de agosto no existe: ni colegios o universidades, por supuesto; ni oficinas, casi ni tiendas, en definitiva, nos toca vivir un ambiente de verdadera frialdad.

Este año, además, vamos a sentir más esta frialdad del ambiente a partir del momento en que terminen los juegos olímpicos el próximo domingo. En estos días las olimpíadas continúan todavía ofreciéndonos un poquito de calidez.

Allí, en Japón, parece que a los atletas y deportistas les toca pasar todavía por situaciones de verdadero calor, con la agravante de que se trata de un calor húmedo, que es bastante desagradable y hasta perjudicial. De hecho, algunos deportistas han tenido que abandonar los juegos.

Tampoco se puede decir que haya ambiente frío en Grecia y en Turquía, donde la temperatura se aproxima en estos días a los 50 grados centígrados. Y encima, como consecuencia, están padeciendo durísimos incendios, difíciles de atajar, y que traen consigo grandes desastres en los bosques, hogares calcinados y hasta con víctimas humanas.

Y entre nosotros seguimos con el contraste de ausencia de calor, porque hasta el gobierno y las cámaras de los diputados cierran su actividad y se toman unas quizá merecidas vacaciones.

Cesan, pues, las actividades docentes, políticas, de servicios, y otras muchas, dándonos la impresión de frialdad en nuestro ambiente habitual.

Desde la perspectiva climática también nos podemos encontrar con alguna tormenta de granizo, que calienta el ambiente produciendo fuertes desastres en los productos del campo, allí donde toca la pedrea de la tormenta.

Muchos, en estos días, buscan los calores de las playas mediterráneas. Pero otros buscan el frío moderado de nuestras montañas.

Calores y fríos para todos. A elección del consumidor. Y podemos esperar todavía la realización del refrán: “En agosto, frío en rostro”. Los que hemos vivido largo tiempo en el mundo rural, lo recordamos y todavía nos suena como actual. A pesar del cambio climático que vamos ya experimentando.