‘Abrázame una vez más, madre’, traducido al rumano por Elena Liliana Popescu

José Alfredo Pérez Alencar y su madre, Jacqueline Alencar

 

Me escribe Elena Liliana Popescu, desde Bucarest, para decirme que todavía no puede aceptar la tremenda pérdida de su amiga Jacqueline Alencar, mi compañera en todo. Y me remite la traducción de un poema de mi hijo José Alfredo, el cual leyó en su FB y quiso traducirlo de inmediato, a modo de homenaje a su amiga.

 

Un lujo que José Alfredo tenga una traductora de la categoría de Elena Liliana Popescu, reconocida poeta, traductora, ensayista, editora. Doctora en Matemáticas y profesora de la Universidad de Bucarest. Pertenece a la Unión de Escritores de Rumanía y al Centro PEN Romania. Tiene más de 50 libros de poesía y traducciones publicados en Rumania y en el extranjero (Brasil, España, Italia, México, Pakistán, Taiwán). Sus poemas, traducidos a más de treinta idiomas, se publicaron en unas 30 antologías en 10 países y en más de 120 revistas literarias en 30 países. Tradujo al rumano la obra de más de 120 autores, espacialmente de habla castellana. Ha publicado el libro póstumo de su padre, el poeta y piloto George Ioana, ‘Vuelo. Sueño y destino’ (1999; 2018) y el libro Nicolae Popescu – ‘El Hombre, el Matemático, el Mentor’, dedicado in memoriam a su marido, académico rumano (2011).

 

Aquí dejo conocer el poema original y con la traducción al rumano. Sigue la estela de recuerdos que lllegan desde Rumanía, como el homenaje que a Jacqueline ayer tributaron Carmen Bulzan y Mihai Fitica, desde Bucarest y Craiova, el cual fue publicado en la revista TIBERÍADES.

 

https://tiberiades.org/?p=5342

 

POEMA DE JOSE ALFREDO PÉREZ ALENCAR, DEDICADO A SU MADRE, JACQUELINE

 

 

José Alfredo  y Jacqueline, en otro abrazo

 

 

ABRÁZAME UNA VEZ MÁS, MADRE

 

Contigo estoy, madre, porque me alejas los peligros

y amorosa me llevas de la mano.

 

Seamos siempre así, madre,

con el ojalá de tus caricias jamás cesadas,

Seamos así, otra vez principio,

aferrando los recuerdos en nuestros pechos,

esperándonos en cualquier esquina,

porque el aroma de nuestras primaveras

nunca permanece estático

por esta ciudad que amas con fervor.

 

Y abrázame una vez más, madre,

porque en tus brazos siento el alfa y la omega.

Abrázame en la continua petición, madre,

sabiendo que en tus brazos

mi desamparo acomete la retirada,

al sentir que todo lo tuyo se anuda en mí.

 

No importa el invierno, madre,

solo tu sonrisa que gusto contemplar;

solo tus amables preguntas, aunque

mis respuestas sean todavía indecisas.

 

Abrázame una vez más, madre.

Madre, una vez más.

 

Jacqueline Alencar  y Elena Liliana Popescu, fundiéndose en un abrazo a la entrada de la Biblioteca Pública de Craiova. Junto a ellas, A. P. Alencart

Jacqueline Alencar y Elena Liliana Popescu, en el Colegio Fonseca de la Universidad de Salamanca