Manifiestos por un futbol pasional, cada vez más atractivo y sentimental. 

 

 

 

 

“Creo que es posible otro fútbol si somos capaces de afrontar el peaje de la crítica, pero donde la pasión por el juego sea el verdadero motor, donde lo extraordinario no sea atacar”. (Moisés Gómez Escriche, libro “Manifiesto futbolístico”).

 

 

·       Reivindico “La Ignorática” de mi primer libro, aquella ciencia inexistente, inventada por Giovanni Papini, que me hizo profundizar primero en lo ya sabido del fútbol para bucear, después, en otros asuntos más avanzados, menos evidentes, que estaban ocultos a la gran mayoría.

·       Nos “restriegan” que el fútbol es una industria. La cuestión es quien explota sus productos y por qué los que más se benefician son aquellos que menos contribuyen, intermediarios “filántropos” de la pelota a la sazón muy bien retribuidos.

·       Dichos Organismos (Federaciones, Ligas profesionales, UEFA, FIFA y toda una fauna de comisionistas) “fanfarronean” con el “medieval derecho de pernada” ejercido sobre los auténticos propietarios del fútbol.

·       A mí me interesa el fútbol, químicamente puro. Ojalá pudiéramos hablar de los círculos virtuosos de este fuego sagrado, unas veces sacralizado y otras vivado por la hoguera de unos intereses bastardos e inconfesables.

·       Balón de por medio, este juego espectacular lo afloran los futbolistas. Sin excluir a entrenadores, directivos, periodistas, árbitros y otros “disfrutantes” de este deporte mágico. Pero aquellos, los mecenas, nos embaucan con un falso becerro de oro: “El fútbol es de los aficionados”.

·       Claro que me gustaría regresar a los partidos de barrio jugados sin porterías, sin reglamentos, sin árbitros, sin entrenadores, incluso sin público. Regates, paredes, rastreos, anticipaciones, pases, tiros a puerta, despejes, punteras, caños y alguna “hachita maradoniana”. Pero aquella utopía tan literaria está en entredicho actualmente…

·       Aprendí en el libro de Einhard K. Sprenger “Bien posicionado. Estrategias del fútbol aplicados a las empresas”: “El fútbol estálleno de teorías “causa-efecto”. No existe una causa directa entre los medios y los resultados” (…) “Las intenciones, las estrategias, los planes no interesan a nadie sino se obtuvieron goles. Ni siquiera los goles interesan si no sirven para ganar” (…) “Los juegos se ganan en la mente… Querer vencer es una particularidad biológica del hombre. Quien va a la lucha, puede vencer. Quien no va, ya perdió. No querer perder no basta”.

·       Las 17 Reglas del Reglamento del fútbol pretendían normalizar el espectáculo. Y como dijera el Conde de Romanones “Haga Vd., las leyes que ya haré yo los reglamentos”. Todos los años aparecen nuevas sutilezas normativas, con apariencia de legalidad, que predisponen ambigüedades al juego con sibilina maestría. El árbitro principal tiene que retomar su liderazgo y utilizar el VAR como una herramienta de ayuda.

·       A Dios gracias, las fórmulas únicas de jugar no son definitivas. Las incertidumbres nos dominan, de ahí que el fútbol mantenga su prodigioso hechizo. Muchas victorias se producirán por la actitud de vencer. Y el miedo a perder también se cobrará sus tributos.

·       Los grandes equipos permanecerían anclados en el clásico sistema Piramidal, un portero, un defensa y nueve delanteros si el fútbol del Siglo XXI no hubiera evolucionado. En todo caso, estoy de acuerdo con el pragmático Guardiola cuando asegura que “los buenos equipos se hacen con buenos jugadores”.

·       Pienso que los partidos no deben celebrarse con futbolistas “superhombres”, “extraterrestres”, “marcianos”, “de otro planeta”, “sobrehumanos”, “dioses”… Los partidos deben batallarse de igual a igual, sin propaganda. Tampoco creo en la sabiduría de los equipos formados por individuos sin independencia ni confianza suficientes. El excesivo culto a la “individualidad” es una “regresión cabalgante” sublimada por los medios periodísticos.

·       En “El futuro del management”, Gary Hammel nos ilustró: “En la batalla, como en los negocios, la mayoría de las victorias son pírricas y provisionales… Los expertos en tácticas militares intentan descubrir las raíces profundas de la ventaja competitiva… Las maniobras de éxito en el campo de batalla y las nuevas formaciones se copian y se neutralizan con rapidez…”

29.julio.2021.