Diosas VI. Yemayá

Mi intención era finalizar esta serie dedicada a diosas de la guerra con una perteneciente a alguna de las múltiples mitologías del continente africano, pero debo reconocer que no he encontrado ninguna que de forma específica pudiera calificarse como tal. Las diosas africanas se relacionan fundamentalmente con la maternidad, la protección, la adivinación, el agua, las cosechas, etc. Entre todas ellas cabe destacar una que, en general, se considera la más poderosa de todas y que viajo, junto a alguna otra deidad, en los barcos que trasportaron a los esclavos africanos hasta las islas del Caribe y otros lugares de Centroamérica y América Latina. Una vez allí terminó por fusionarse tanto con el cristianismo como con ciertas religiones nativas y así la encontramos en la santería cubana; el candomblé brasileño; el vudú dominicano o la macumba que se practica en Brasil, Uruguay, Paraguay y Argentina. Su nombre es Yemayá.

Yemayá, es la primera y suprema orishá de las 16 divinas hijas de Olodumare, el creador, en la religión yoruba[1]. Madre de todos los seres vivos y gobernadora de las aguas dulces y saladas. Representa la fertilidad, la purificación, la maternidad, la creatividad y la protección. Hermosa y de largos cabellos negros, viste de azul y blanco, y baila siempre. Baila como las olas del mar queriendo así representar que nuestros problemas y nuestras oportunidades, al igual que aquellas, van y vienen, que hay que estar atento y mantenerse siempre a flote para que no nos cojan por sorpresa y pasen de largo.

Algunas leyendas cuentan que fue, durante un tiempo, la mujer de Ogun, dios de la guerra y los herreros, al que acompañaba en sus innumerables campañas siempre armada con un gran machete, pero se cansó de tanta violencia y le abandonó. Además cuentan que, como su esposo no sepultaba a los que mataba, Yemayé lo llevó arrastras a presencia de Olodumare, su padre, y este ordenó a Ogun que en adelante los muertos debían ser sepultados en el seno de la tierra.

En los curiosos y alegres cultos a Yemayá predominan la sensualidad, la comida, el ron y sobre todo la música y el baile. Es la única religión que se baila, por eso creo que el filósofo Nietzsche hubiera sido un ferviente creyente en esta diosa ya que puso en boca de su profeta Zaratustra[2]: Yo sólo creería en un Dios que supiese bailar.

Es tal la popularidad de esta alegre diosa afrocaribeña, que a ella se le canta salsa, merengue, bachata, cumbia, bossa nova, son cubano, etc.; y lo han hecho artistas como Celia Cruz, la India, Héctor Lavoe, Tito Puente, Celina y Reutilio, Orquesta Dee Jay, Willie Colón y Sonora Ponceña entre otros.

Así que este verano anímense y bailen con Yemayá al ritmo que quieran. Hagan caso a la gran bailarina y coreógrafa estadounidense Martha Graham que proclamaba: Cuando bailo no puedo juzgar, no puedo odiar, no puedo separarme de la vida. Solo puedo ser feliz y sentirme pletórica.

 

[1] La etnia yoruba habita principalmente en Nigeria y Benín

[2] Así habló Zaratustra