Hipersexualización de la infancia ¿Se enamoran  los prepúberes?

¿Estamos dejando a los menores sin infancia?

 Leo hoy en la prensa que un niño y una niña se enamoraron a los 5 años (incluso le pidió la mano, en clase, delante de todos sus compañeros) y ahora, en la adultez, se han casado ¿Se puede hablar de enamoramiento a esta edad?

El enamoramiento es, un continuo entre dos polos: el deseo y la atracción sexual, en un extremo, y la fascinación interpersonal afectiva. En los prepúberes  puede darse el polo afectivo, en este caso más cercano a la amistad, pero no el propiamente sexual. Por eso, no es apropiado hablar de enamoramiento en la primera infancia. Pueden sentir una amistad muy intensa e imitar conductas propias de jóvenes y adultos.

Los menores han imitado siempre a los novios y a los casados;  la conductas de imitación son muy frecuentes en la infancia.  Pero la intimidad sexual de los adultos, era, salvo excepciones, preservada. La especie humana hemos aprendido a mantener las manifestaciones sexuales muy explicitas en la intimidad. Las excepciones antropológicas son pocas, salvo el caso, tan frecuente, de los abusos sexuales de menores.

Pero las nuevas tecnologías y la sociedad de libre mercado  han provocado un cambio brutal que está amenazando a la infancia, desde diferentes puntos de vista.

EL mercado vende todo lo que puede ser comprado, y el mercado de la sexualidad y la intimidad es muy productivo.

Los productos pornográficos están al alcance de la mano, tan en la mano como el acceso a un móvil y otros muchos artefactos. ¿Se está convirtiendo en una de las fuentes de información y actitudes sexuales en adolescentes (incluso cada vez más en púberes y prepúberes) y jóvenes? No pocas chicas ven también pornografía.

¿Usted cree que los adolescentes pueden reprimir su curiosidad por ver ciertas cosas? ¿Qué hubiera hecho usted siendo adolescente con estos móviles? Yo creo que no habría vencido la tentación de la curiosidad y el querer saber lo que los adultos nos ocultaban.

Las televisiones  y muchos productos cultuales compran y venden productos en los que la sexualidad explícita es el contenido preferente o mediador de otros productos, como ocurre en  la publicidad.

Algunos adultos venden sin límite su intimidad, comprada por los medios y ofrecida en todos los horarios. La globalización ha roto también con la posibilidad de regular horarios.

Los concursos de belleza son reproducidos en menores.

La forma de vestir y pintar, especialmente a las niñas  prepúberes y adolescentes es, en muchos casos, el comienzo del tratamiento de la mujer como un objeto seductor y seducible.

Si a esto unimos las formas dominantes de ocio , único tiempo que han conquistado como propio, desde edades tempranas,  tenemos un coctel que ya ha explotado en nuestras sociedades democráticas avanzadas.  Sociedades muy deseables , con muchas cosas positivas, en las que casi todos deseamos vivir, pero en las que las familias, los educadores, los propios adolescentes y jóvenes deberíamos reconocer lo que no estamos haciendo bien: dejar en manos del mercado la educación sexual.

Los menores no votan. ¿Podrán pensar en ellos nuestros políticos?