Un nuevo verano 

Ya está aquí de nuevo. Es el verano, con su calor, su sol, sus días interminables y sus gentes en la calle. El verano es ese paseo buscando la sombra en aquel banco lejano. Todo el día andando acompañado por el sol, sin rumbo fijo y deseando que no te dé una insolación en mitad de la calle. El verano es esa insidiosa canción de reggaetón que nunca termina y cuando la empiezas a disfrutar ya ha acabado. Es aquella ola de calor que quema por dentro y cuyo recuerdo se guarda bajo llave para atormentarte a las tres de la mañana. Es ese amarillo impertérrito del campo castellano que vemos al viajar en coche buscando huir de la cotidianidad. Es esa camiseta blanca perfecta que acaba manchada de un helado que ni siquiera te ha gustado tanto como habías predicho mirando la foto. Es también esa tarde en la que tienes muchas cosas que podrías hacer, pero ninguna gana para ello. Es el mareo que experimentas al bajar de una atracción de feria, muy divertido al principio, un suplicio borroso al final. Es esa luz y vida que pintaba Sorolla en el agua. Todo eso y más es el verano, un nuevo verano que siempre es el mismo, aunque con alguna novedad. Siempre el mismo verano, con sus imprudencias en el balcón y en la calle, con los niñatos de turno saltándose las medidas de seguridad y poniendo en riesgo la salud propia y la de todos. No es tan nuevo verano, esto pasa siempre, pero en las malas situaciones los imbéciles florecen con más fuerza otra vez.