La planta de arsénico de Yecla (1951-1958)

Uno de los secretos que esconde el campo de Yecla de Yeltes es la pervivencia de parte de las instalaciones que conformaban la que otrora fuera una planta de tratamiento de arsénico, que estuvo en activo en la década de 1950 en el municipio, y que supone una curiosa muestra de patrimonio industrial de nuestra zona.

Concretamente, la planta de Yecla se dedicaba a procesar residuos mineros procedentes de las minas de wolframio de Barruecopardo que eran calcinados para obtener el arsénico, dada la alta proporción de arsenopirita (a la que se encontraba ligado el arsénico) que poseían dichos residuos.

Por este motivo, en el conjunto de la planta de Yecla aún se pueden observar los dos hornos que realizaban esta labor, así como la estructura de canalización de los humos procedentes de dichos hornos, conformada por conductos enlazados mediante unas casetas intermedias, donde los gases se iban enfriando, culminando el conjunto en dos chimeneas que servían de salida final de humos.

En cuanto a los materiales obtenidos tras dicho proceso, por un lado se situaría la parte comercializable, el polvo de arsénico, que era recogido en toneles, siendo depositados en un almacén antes de su transporte para su transformación en productos químicos en Vizcaya. Este almacén de la planta de Yecla, ubicado cerca de los hornos, aún conserva su estructura, pudiendo observarse en sus paredes algunas cuentas hechas a mano sobre la producción de la planta.

Por otro lado, los materiales que sobraban de dicho proceso, esto es, los residuos de la quema del mineral, se iban depositando en una zona específica dentro de los terrenos de la planta, que hoy pueden visualizarse como una pequeña montaña de color rojizo. Sobre esta, cabe apuntar que no ha crecido la vegetación en ella dada su alta contaminación, a pesar de lo cual no fueron retirados por la empresa que explotaba la planta una vez que finalizó su concesión de explotación.

Respecto al impacto laboral en el municipio, cabe señalar que en la planta de arsénico trabajaron varios vecinos de Yecla (una docena personas), actualmente fallecidos, buena parte de los cuales fallecieron con ciertas secuelas, sin que en dichos casos se hubiese podido esclarecer la relación causa-efecto del arsénico sobre ello (dado que no se investigó), como tampoco pudo esclarecerse en el caso de diversas cabezas de ganado que pastaban en la zona y fallecieron prematuramente, no habiendo dejado demasiado buen recuerdo la actividad de dicha planta en el municipio.

Por otra parte, sobre la peligrosidad del arsénico para la salud, cabe indicar que el 26 de agosto de 1957 el Gobierno (mediante su publicación en el BOE) prohibió a las mujeres trabajar en la industria del “arsénico y sus compuestos oxigenados y sulfurados (fabricación, manipulación y empleo)”, justificando dicha prohibición por “Peligro intoxicación”. Asimismo, prohibió a los hombres menores de dieciocho años y a las mujeres menores de veintiuno trabajar en talleres donde se desprendiesen vapores derivados del arsénico, al considerar que era exponerse a “Polvos y vapores nocivos”.

Previamente, el 27 de noviembre de 1925, la Gaceta de Madrid (posterior BOE), publicaba el ‘Reglamento de establecimientos clasificados (incómodos, insalubres o peligrosos)’ aprobado por el Gobierno, en el que el arsénico se clasificaba dentro de los “insalubres”, justificándolo en los “vapores nocivos” y “emanaciones nocivas” que se derivaban de su tratamiento industrial. De hecho, en dicho reglamento, en su artículo 19, se establecía que en el tratamiento del arsénico se tomasen “medidas de higiene industrial adecuadas para reducir en lo posible la insalubridad”, mediante la instalación de “aparatos que absorban o aspiren y evacúen” los polvos nocivos producidos por la industria del arsénico, así como “que se establezcan disposiciones para la activa ventilación y humidificación del aire en los talleres”.

También relacionado con el arsénico y su nocividad, si el Real Decreto de 22 de diciembre de 1908 sobre el papel de estaño destinado a la protección de sustancias alimenticias prohibía que en dicho papel hubiese una cantidad de plomo superior al 1%, en el caso del arsénico prohibía que superase incluso el 0’01%, lo que da cuenta de la potencial peligrosidad de este componente que ha venido empleándose como ingrediente en diversas clases de venenos.

En cuanto a los orígenes del aprovechamiento del arsénico en España, cabe decirse que fue en Queralbs (Gerona), donde se inició la explotación de arsénico en 1900, siendo las minas de “La Jeanette” y “Teodora” las más importantes de las concesiones mineras de arsénico en el valle de Ribes.

Sin embargo, la época de mayor aprovechamiento del arsénico en España se dio tras la Guerra Civil, en la época de la autarquía previa al desarrollo del Plan de Estabilización de 1959, con minas y hornos de calcinación ubicados en Teixeiro (La Coruña) y en Riaño (León) en la década de 1940 (en relación a ello, en 1946 el Ministerio de Agricultura publicaba la Orden por la que disponía las condiciones para los productos arsenicales de usos agrícolas). A ellos se sumaron en la década de 1950 la planta de Yecla de Yeltes (entre 1951 y 1958), o la instalación de nuevos hornos de calcinación de arsénico en Mieres (Asturias) en 1956, en Riaño (León) en 1957, o en Vañes (Palencia) y Pola de Lena (Asturias) en 1959, con decenas de proyectos registrados para dicha explotación en España, principalmente en las regiones de Galicia, León y Asturias.

No obstante, para el caso concreto de Yecla, ha de señalarse que la planta de arsénico fue aprobada el 19 de enero de 1951 por el Director General de Minas y Combustibles, Juan Gavala (publicado en el BOE del 10 de febrero de 1951), mediante un decreto por el cual se había resuelto “autorizar a «OMACSA» la instalación de industria para tratamiento de minerales de arsénico en Yecla de Yeltes”.

Una industria que apenas duró siete años en el municipio yeclense, teniendo su periodo de actividad entre 1951 y 1958, y que tuvo su punto y final tras publicar el BOE el 19 de diciembre de 1958 la declaración de caducidad del permiso de explotación de la planta de arsénico de Yecla de Yeltes, denominada “Amparo”, decisión que se tomaba tras recibir el Ingeniero Jefe del Distrito Minero de Salamanca, Luis Casaus, la comunicación de la Delegación de Hacienda en la que se confirmaba la “falta de pago del canon de superficie”.

Una falta de pago que también se daba en otras minas de la zona, implicando su caducidad de permiso y consiguiente cierre, caso de la mina “Socorro” de estaño en La Fregeneda, la mina “Dos Amigos” de wolframio entre Barruecopardo y Saucelle, y la mina “Isabel” de scheelita en Encinasola de los Comendadores.

Por otro lado, si bien la planta de arsénico de Yecla fue el principal exponente de la actividad relacionada con el arsénico en la zona, no fue el único proyecto de explotación de este mineral. Así, cabe indicar que en otras localidades como Barruecopardo, Saldeana, Saucelle, Picones, Monleras o Valsalabroso, también se registraron en dicha década solicitudes para desarrollar proyectos de investigación y explotación del arsénico.

En este aspecto, el 27 de mayo de 1951 el BOE publicaba la aprobación del permiso para el proyecto “Amparo III”, de arsénico, en Barruecopardo, cuya cancelación de permiso se daba por orden ministerial publicada en el BOE del 29 de junio de 1956. No obstante, dicho permiso se reactivó posteriormente, siendo cancelado nuevamente mediante disposición firmada el 18 de noviembre de 1957 por el Ingeniero Jefe de minas de Salamanca, Paulo Calvo, publicada el 11 de enero de 1958 en el BOE.

Por su parte, el proyecto “Remedios”, que buscaba la extracción de scheelita y arsénico en Picones (solicitada el 27 de junio de 1951, y concedida el 5 de marzo de 1954), también fue cancelado el 11 de enero de 1958, sin que se entrase a explicar el por qué de dicha cancelación del permiso, justificada en el BOE como “por diferente causa”.

Para entonces, ya se había cancelado el permiso para la explotación de arsénico en Saucelle, en el proyecto denominado “Manolita”, cuya caducidad se publicaba en el BOE del 6 de enero de 1957. Asimismo, de forma previa en Saldeana se había caducado el 31 de diciembre de 1945 el permiso para la explotación de arsénico, habiéndose registrado solicitudes de permisos para su explotación en Monleras en 1955 y Valsalabroso en 1958, que no fueron desarrollados posteriormente.

En todo caso, con la cancelación de los diferentes proyectos planteados en el noroeste salmantino para la explotación del arsénico, y especialmente, con el cierre de la planta de Yecla por haber eludido sus propietarios el pago de impuestos preceptivos al Estado, se cerró la ‘fiebre del arsénico’ que sobrevoló estas tierras en la década de 1950 y que, en el caso concreto de Yecla, dejó un recuerdo amargo, además de unas instalaciones, hoy en ruina, que quedan como el legado de dicha época y actividad.