¡Adelante con los indultos!

Pero en la monarquía de España –donde las provincias son muchas, las naciones diferentes, las lenguas varias, las inclinaciones opuestas, los climas encontrados– así como es menester gran capacidad para conservar, así mucha para unir.

(Baltasar Gracián, El político Don Fernando el Católico)

Deseo expresar mi apoyo a los indultos previstos para los condenados en el llamado procés, que me parecen una medida con visión de Estado y un posible primer paso para el diálogo entre el gobierno y los representantes catalanes  Y, aunque no fuera más allá, el alivio de la crispación reinante –también alentado por la reciente declaración de Junqueras renunciando a la vía unilateral– los justificaría sobradamente.

El indulto es una decisión legal y tanto es así que el Código penal contempla la posibilidad de que el propio tribunal sea el que, tras la condena, solicite al gobierno el indulto si considera que los hechos juzgados no debieran ser considerados delito, “o cuando la pena sea notablemente excesiva, atendidos el mal causado por la infracción y las circunstancias personales del reo” (artº 4. 3). Pero ya sabemos que los tiros penales de la Audiencia Nacional y del TS -cuyo presidente ha puesto reparos a los indultos con escasa pertinencia- no van por ahí.

Al respecto, un informe del Consejo de Europa, que probablemente se haga público el próximo día 21, dice que las penas impuestas en el procés han sido muy elevadas y que “con independencia de la antijuridicidad de los actos cometidos, la situación tiene naturaleza política y no se resolverá por el código penal, sino a través de la negociación política dentro del respeto al orden constitucional”. Una opinión de la que se derivará el respaldo a la medida gubernativa que comentamos. Será un varapalo más a algunos tribunales españoles, pues ya ha habido otros en Europa que han manifestado diferencias de criterio sobre cuestiones de procedimiento y sobre si en los hechos juzgados hubo violencia en grado necesario, no ya para calificarlos de rebelión, sino de sedición. Si se descartan esos dos delitos, los hechos quedarían en meras alteraciones, todo lo graves que se quiera, del orden público. Y recordemos que los políticos condenados llevan ya más de tres años entre rejas.

En este tema, la postura del PP me parece cínica e irresponsable en grado sumo toda vez que: 1) sus gobiernos hicieron uso repetido de los indultos; 2) es en buena parte responsable de la situación actual por alentar el anti-catalanismo y por sus campañas contra el Estatut; 3) no da alternativa alguna para solucionar el problema, sino que parece empeñado en envenenar la situación, lo que, entre otras cosas, provoca una enfermiza polarización política en España: alienta a la ultraderecha y un españolismo visceral y, por otro lado, da pábulo a la radicalización nacionalista en Cataluña. En 4º lugar, no reconoce la naturaleza política de este problema, negando la evidencia. Alegar que Sánchez pretende así mantenerse en el gobierno roza la majadería, pues, si así fuera, ¿que gobierno no pretende -incluso está obligado a ello- hacer lo mismo?

No me puedo extender en este último punto. Solo recordaré que ahora mismo más del 50 % de los votos en las últimas elecciones catalanas fue a parar a partidos indepes; que casi otro 7 % lo obtuvo ECP, que, sin serlo, aboga por la consulta popular sobre las relaciones Cataluña/España y que, en fin, estas fuerzas políticas van aumentando su respaldo social en las últimas décadas.

En definitiva, estando así las cosas, creo que los indultos son una decisión justa, legal y conveniente, y me gustaría que así lo expresaran públicamente –si tienen medios para ello– cuantos opinan lo mismo, para evidenciar que la “foto de Colón” fue solo una imagen parcial y quizá un poco caricaturesca de España.

(Foto: Pza. de Sant Jaume. Europa Press)