Mientras España vende armas dirigidas al conflicto de Yemen, disminuye la ayuda humanitaria hacia la región

La La facturación de España desde el año 2015 en venta de armas para la guerra de Yemen supera a la ayuda humanitaria en la región, además de infringir el Tratado sobre el Comercio de Armas. Se cumplen 6 años de la guerra y España decide mirar hacia otro lado mientras arma a quienes matan a la población yemení.

Nadia Rodríguez Sánchez

Defensora de los Derechos Humanos

Acercándose el sexto aniversario de la guerra de Yemen, iniciada por la coalición encabezada por Arabia Saudí contra dicho país, son diversas las organizaciones internacionales y organismos defensores de los derechos humanos que denuncian la grave situación humanitaria que viven la región y su población, a la vez que piden ayudas económicas para poder hacer frente a la crisis que asola el país. Actualmente las aportaciones son mínimas en comparación con los beneficios económicos de la venta de armas a Arabia Saudí y aliados.

António Guterres, secretario general de Naciones Unidas, ha denunciado la hambruna y pobreza a la que está sometida la población. Además, ha pedido a la comunidad internacional su colaboración y compromiso para aportar ayudas económicas que mitiguen el desastre humanitario en Yemen. Las declaraciones del secretario general de Naciones Unidas fueron fruto de los malos resultados de una conferencia para recaudar fondos y enviar ayuda humanitaria a la región celebrada el 1 de marzo de este mismo año. Los países que se comprometieron a aportar algún fondo acordaron la entrega de 1.700 millones de dólares, muy por debajo de las cifras del año 2019 o 2020 y de los 3.850 millones que solicitaba Naciones Unidas para poder reparar las necesidades mínimas de la población yemení en este año 2021.

La guerra en Yemen comenzó en marzo del 2015, cuando la coalición encabezada por Arabia Saudí intervino en el país en apoyo al presidente Abd Rabbo Mansur Hadi contra los rebeldes hutíes, apoyados por Irán. Donald Trump apoyó a Arabia Saudí en ese conflicto que, por entonces, estimaron de poca duración pero que, hoy día, lleva una cifra desoladora de miles de muertos.

Actualmente, el nuevo presidente estadounidense Joe Biden, al igual que el Ejecutivo de Italia, ha detenido todas las exportaciones de armas destinadas a Arabia. Estos hechos, junto con las recomendaciones del Grupo de Expertos de la ONU sobre la cuestión de Yemen, instan a finalizar el comercio de armas y presionan a España para que finalice también las exportaciones a su todavía aliado. Ciertamente, cabe mencionar que España ha sido uno de los principales exportadores de material militar a Arabia Saudí y su régimen dictatorial liderado por Salmán bin Abdulaziz, gran amigo del rey emérito Juan Carlos I. Otro dato destacable fue que, en el año 2015, cuando comenzó el conflicto, España llegó a las cifras más altas en venta de armamento para Arabia Saudí.

En los años siguientes los negocios de los diversos aliados que atacaban Yemen alcanzaron cifras estratosféricas pero, además, las operaciones que impliquen exportaciones de armas se autorizan de forma directa por una Junta Interministerial de forma totalmente hermética por una resolución adoptada por el Gobierno de Felipe González en 1987.

La venta de armas por parte de España, según los informes de Comercio, entre el año 2015 y junio del 2020 fue de 2.050 millones de euros, 1.234 de ellos a Arabia Saudí. Al mismo tiempo, 2,3 millones de euros fueron aportados por España a Yemen como fondos de ayuda humanitaria para la región, es decir, una cifra 1.000 veces menor que la facturación derivada por la venta de armamento a la coalición de Arabia. Nada menos que 200.000 personas perdieron la vida entre el 2015 y el 2019 a causa de ese conflicto, calculando que unos 85.000 eran niños yemeníes que murieron por hambruna y enfermedades, según un informe de la organización Save the Children.

Por otro lado, el gobierno español no asistió a la conferencia de donantes, si bien en junio del 2020 la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) informó de que la ayuda aportada por España entre el 2018 y el 2019 ascendía a 10 millones de euros.

Intermón Oxfam destacó que es mucho menor la aportación de España desde el año 2015, siendo hasta el 2018 de 1,8 millones de euros. Sumando los 500.000 euros aportados en 2019, el total asciende a 2,3 millones de euros, muy por debajo de la cifra facturada por la venta de material armamentístico. España ha resultado ser el cuarto exportador a Arabia Saudí, mientras que su aportación en ayuda humanitaria no llega ni a 0,01 céntimo de euro por año y por persona.

Dos terceras partes de la población yemení se encuentra en condiciones de extrema pobreza. Se necesita de forma urgente ayuda humanitaria. Es deber de la comunidad internacional aportar ayuda a los miles de personas asoladas por una guerra donde las atrocidades no han dejado de producirse desde hace casi seis años. Y más necesario es el alto al fuego en favor de una paz que otorgue seguridad a su pueblo.

Es conveniente hacer especial mención al Tratado sobre el Comercio de Armas, que entró en vigor el 24 de diciembre de 2014, que pretende contribuir a la paz y a la seguridad tanto en ámbitos regionales como internacionales, reducir el sufrimiento de los seres humanos y aumentar la cooperación, transparencia y una actuación responsable de los Estados partes en el comercio internacional de armas.

Este tratado fue ratificado por España el 2 de abril del año 2014, apenas un año antes de que empezase el conflicto en Yemen. En concreto España se salta, entre otros muchos, el artículo 6.3 del mismo, que establece que un estado parte no podrá autorizar la venta de armas a ningún país o región si se tiene conocimientos de que esas armas serán empleadas para «cometer genocidio, crímenes de lesa humanidad, infracciones graves de los Convenios de Ginebra de 1949, ataques dirigidos contra bienes de carácter civil o personas civiles protegidas como tales, u otros crímenes de guerra tipificados en los acuerdos internacionales en los que sea parte».

España sigue vendiendo armas en un conflicto que atenta contra la población civil, vende armas a un país sumido en el absolutismo, a un país fuertemente empobrecido, sin recursos y con fuertes necesidades de recibir ayuda humanitaria. No es el momento de hacer negocios, España debe aportar más ayuda humanitaria que la que hasta ahora ha aportado, que es irrisoria. No es aceptable que un país que apoya la paz y seguridad internacional se muestre impasible ante los crímenes humanitarios que está cometiendo su comprador principal de material armamentístico. Se cumplen 6 años de la guerra en Yemen y España decide mirar hacia otro lado mientras arma a quienes matan a la población yemení.