Violencia-vicaria

La violencia de género es una de las lacras que siguen vigentes en nuestra sociedad  con el siglo XXI. Por desgracia cada año, supera al anterior en feminicidios. Los malos tratos y la violencia intrafamiliar (llevado a cabo como secreto de familia: ataque a personas con alguna discapacidad, ancianos y niños, osea los más vulnerables. El mal  trato causa estragos en la persona agredida tanto a nivel físico como psíquico, sea mujer u hombre, no llegando a recuperarse del trato recibido y volcándolo en generaciones sucesivas...

 Pero la violencia no afecta únicamente a la pareja. Cuando hay hijos por medio estos padecen tanto de la observación del maltrato a sus seres allegados, como, en muchos casos, violencia directa o indirecta aplicada contra ellos. Algunos son agredidos física o psicológicamente con el propósito de dañar al otro componente de la relación. Lo que estos niños están sufriendo recibe el nombre de violencia vicaria.

¿Qué significa vicario?

El concepto hace referencia a la sustitución o reemplazo de un individuo por otro en el ejercicio de una función o en la vivencia de una situación. Un ejemplo fácil de comprender el aprendizaje vicario; se aprende a partir de la observación de los actos llevados a cabo por otras personas y sus consecuencias.

Comprendido el concepto, se entiende que la violencia vicaria se va a definir como situaciones en que se va a llevar a cabo algún tipo de agresión sobre una persona o en sustitución de otra, la cual sería el verdadero objetivo.

La violencia vicaria: qué es y por qué se lleva a cabo

Es un tipo de violencia intrafamiliar que incluye toda conducta realizada de manera consciente para generar daño a otra persona, ejerciéndose de forma secundaria a la principal. Dicha violencia es una forma de maltrato infantil que puede ir desde la visualización y presenciación por parte del menor de agresiones a uno de sus familiares  por parte de uno de los integrantes del núcleo familiar, o padecimiento de agresiones directas para causarle un perjuicio.

En muchos casos el hijo/a es utilizado de manera instrumental con el objetivo de hacer daño al auténtico objetivo de la violencia, la pareja. El individuo que ejerce el maltrato, aprovecha la fragilidad de los menores, vulnerando y menoscabando su integridad física o psicológica, con el fin de dañar psicológicamente a su pareja, despertando en ella sufrimiento, dolor y sensación de culpa, al no poder defender a las personas más queridas.

La violencia vicaria, es empleada asimismo como mecanismo de coacción y control hacia la víctima adulta: ante el conocimiento de lo que la agresora/or es capaz, el cónyuge o el menor se ven forzados a ceder ante las pretensiones y deseos del otro y además ante el miedo  a que los menores sean agredidos. Este tipo de violencia doméstica puede darse de múltiples maneras, tanto a nivel de maltrato psicológico, privación de necesidades básicas, abusos físicos e incluso abusos sexuales. En algunos casos este tipo de violencia puede llevar a la muerte al menor, en forma de homicidio o de asesinato premeditado.

Perfil del agresor

Si bien el desencadenante de las agresiones puede ser muy diferente según el caso,  detrás de la violencia vicaria puede encontrarse una profunda sensación de inferioridad y falta de autovalía, las cuales generan en el maltratador, frustración, que es descargada agresivamente a través de la aspereza sobre otros. Al igual que ocurre con otras formas de violencia doméstica, suele tratarse de hombres, si bien existen también casos en que la agresora es una mujer.

En su mayoría el agresor/a tiende a buscar la dominancia y el ejercicio del poder a través de la sumisión tanto de su pareja como de la los infantes, sintiéndose una figura autoritaria, disfrutando de una obediencia y control de la situación con la intenta compensar sus inseguridades. En ocasiones las conductas violentas pueden verse agravadas o desencadenadas por el consumo de drogas mezcladas con alcohol.

Efectos en el menor

El padecimiento de este tipo de agresión van a generar una serie de efectos físicos y psicológicos que van a marcar en profundidad la gran mayoría de  sus ámbitos vitales, provocando perjuicios graves en su desarrollo integral.

Las agresiones que el menor sufre,  pueden suponer severas lesiones que pueden llegar a requerir de hospitalización o visita médica, llevarle a sufrir una discapacidad (según las zonas que sean lesionadas) o incluso a la muerte.

A nivel psicológico la autoestima y el autoconcepto pueden verse severamente dañados. Se observa por norma general un deterioro en la capacidad de atención y concentración, bajada del rendimiento académico y un elevado nivel de desmotivación. Es frecuente la aparición de  trastornos por estrés postraumático, con reminiscencias de las agresiones, evitación de situaciones que recuerden la violencia y elevado nivel de activación fisiológica. No es extraño que aparezcan trastornos de ansiedad o estado del ánimo, como la depresión. El miedo y la anhedonia (incapacidad para experimentar  o dar placer, pérdida de interés o satisfacción en casi todas las actividades de la vida. DSM). Se considera falta de reactividad a los estímulos habitualmente disfrutones,  síntomas frecuentes que incluso pueden avisar al entorno social de que el menor está sufriendo algún tipo de abuso. Los intentos de suicidio, cortarse (usando una navaja, cuchillo u otro objeto filoso)

Golpearse a sí mismo o  tirar objetos. Quemarse/ar con cigarrillos, fósforos o velas

Arrancarse el pelo. Insertar objetos a través de orificios corporales Quebrarse huesos o provocarse moretones.

A nivel emociona, se dificulta en gran medida la adquisición de habilidades sociales, la aparición de empatía y de problemas de autocontrol. De esto modo, se favorece asimismo la aparición en un futuro de diferentes trastornos de tipo psicótico,  comportamientos antisociales, agresivospsicopáticos.

Recordando  y nunca politizando  a las más de 39 víctimas que fallecieron a manos de sus progenitores desde el año 2013Anna y Olivia, Yaiza, Asunta, Nerea y Martina, (el pescaito) Gabriel… y sí a cada familia que ha perdido un ser que jamás puede ser reemplazado, un marido, la esposa, se reemplazan un hijo JAMÁS

Quien asesina a sus hijos y luego lo hace consigo, es un COBARDE

DEP toda y cada una de las víctimas de violencia, por ser vulnerables.

NO QUEREMOS VIVAS, DESEABAMOS ESTAR “VIVAS”