¿Cuándo un lunar nos tiene que preocupar?

“Es importante prestar atención a las nuevas lesiones oscuras o manchas que aparezcan en la piel y a los cambios que se produzcan en lesiones preexistentes”

La primera señal o síntoma de la existencia de un melanoma con frecuencia es un cambio en el tamaño, forma, color, o sensación de un lunar existente. ¿Cuándo un lunar nos tiene que preocupar? Javier Cañueto, médico adjunto del Servicio de Dermatología del Complejo Asistencial Universitario de Salamanca, nos da la claves. 

“En general es importante prestar atención a las nuevas lesiones oscuras o manchas que aparezcan en la piel y a los cambios que se produzcan en lesiones o manchas preexistentes. La asimetría, los bordes irregulares, el color abigarrado, un diámetro de más de 6 mm y en general los cambios que se producen en una lesión previamente estable deberían animar al paciente a consultar”. 

En relación con la regularidad con la que debemos revisar los lunares, “es variable en función del número de lesiones y de los antecedentes de cada paciente. Sin entrar en cuestiones muy técnicas, una recomendación que hago a muchos pacientes es que tomen con su móvil una imagen panorámica de la espalda y otra de la parte anterior del tronco (actualmente la calidad que ofrecen estos dispositivos es excelente) y que repitan una imagen similar cada 3-6 meses para que, en caso de que aparezca alguna lesión nueva o cambios en alguna lesión previa, consulten sin esperar a la revisión que tengan prevista. Esta sería una manera de autoexplorarse muy sencilla y eficiente”. 


También hay que tener en cuenta que “no todas las manchas oscuras que aparecen en la piel son lunares y que con la edad aparecen otras manchas que forman parte de lo que genéricamente llamamos fotoenvejecimiento”.

Por otra parte, “y más allá del melanoma, que es el cáncer de piel que quizás más preocupa, existe un grupo de tumores mucho más frecuentes, que globalmente conocemos como cáncer cutáneo no melanoma, que afectan más a menudo a pacientes ancianos, y que representan un problema especialmente importante en nuestra comunidad. Así, la aparición de heridas en la piel que no curan o la formación de costras o de lesiones rojizas y duras, también debe ser tenida muy en cuenta”.