Deslealtad institucional y manipulación de la realidad

Profesor de Derecho Penal de la Usal

La Comisión interterritorial formada por el Ministerio de Sanidad y las Comunidades Autónomas, acordaron, por mayoría de votos, un documento de actuación conjunta frente a la Covid-19 que establezca un horario común para toda España de los cierres de bares, restaurantes y discotecas. Incluso también aprobaron que si la incidencia llega a ser de 150 casos por cada cien mil habitantes, se podrá cerrar el interior de los locales. Como siempre, da igual el tema que se acuerde en el Consejo Interterritorial, porque Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, siempre se opondrá a las medidas que se acuerden si no son de su agrado y se erigirá políticamente en la tirana más abyecta contra el gobierno central, reclamando que, pase lo que pase y tenga la pandemia la incidencia que tenga, seguirá reivindicando tomarse en una terraza una “cañita a la madrileña”. Ya se sabe, “el muerto al hoyo y el vivo al bollo”. Decenas de miles de personas han perdido la vida y otras muchas más han estado muy graves, lo han pasado muy mal, como para que no nos tomemos en serio que la desescalada tiene que realizarse con todas las precauciones y medidas de seguridad sanitarias adecuadas.

 

Si en Francia o Alemania, por ejemplo, tuvieran la incidencia acumulada de Madrid en estos momentos (138 contagios por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días), sus mandatarios no tendrían la actitud chulesca, chabacana y barriobajera que tienen algunos líderes políticos españoles. Hay que recordarle a estos líderes insumisos, que “alzarse pública y tumultuariamente para impedir, por la fuerza o fuera de las vías legales, la aplicación de las leyes o a cualquier autoridad, corporación oficial o funcionario público, el legítimo ejercicio de sus funciones o el cumplimiento de sus acuerdos, o de las resoluciones administrativas o judiciales”, es delito de sedición, tal como lo regula el artículo 544 del Código Penal.  

 

            Esta actitud burda y grosera la ha tenido también el PP durante la presente semana en las respuestas que han dado sus líderes a la opinión sobre la declaración judicial como investigados, por preguntas corruptelas de este partido, de Cospedal (ex secretaria genera del PP) y su marido, López del Hierro. Cuando este jueves, en un acto deliberada y calculadamente organizado de Pablo Casado en Ceuta -y en el que se había alentado a militantes y simpatizantes de este partido a que acudieran a la rueda de prensa que ofreció el líder de la oposición en Ceuta para seguir dando la espalda al gobierno de la nación en temas de estado, como el actual conflicto con Marruecos (donde hay que “arrimar el hombro” y ya lo ha hecho la UE poniéndose al lado del gobierno español)-, varios periodistas le preguntaron sobre qué opinaba de la imputación de Cospedal, manifestando que no respondería a estas cuestiones e incluso ante la reiteración de la pregunta por otro periodista se produjeron abucheos del público servil a Casado hacia ese periodista, apostillando Casado que “estoy bastante de acuerdo con este caballero”, en relación a uno que abucheaba a los periodistas, se puso de manifiesto que el PP siempre tiene una doble vara de medir, porque al ex ministro del interior cuando se produjeron los presuntos hechos delictivos de la denominada “operación Kitchen” Fernández Díaz, sí le incoaron un expediente informativo cuando le declararon judicialmente investigado y a Cospedal, no. Recordemos que la “operación Kitchen” fue presuntamente una operación parapolicial que tenía un objetivo claro: conseguir, a toda costa, el material sensible que estaba en manos de Bárcenas y que era muy comprometedor para el PP, ya que podía probar claramente la presunta financiación ilegal de esta formación política. Además, esa operación fue, según las investigaciones policiales, financiada con fondos reservados, con dinero público, para tapar las presuntas vergüenzas, corruptelas y desmanes de un partido político que en ese momento estaba gobernando España.

 

            La actitud de Casado y los miembros del PP es lamentable. Que Casado diga que esas conductas son de otra época en la que nada tiene que ver él, es de una cobardía y de una desfachatez sin límites. En ese momento en que Cospedal fue secretaria general del PP, Casado era vicesecretario de comunicación del PP y otros líderes actuales: Javier Maroto y Andrea Levy, también lo eran, de política social y de estudios y programas respectivamente. Además, Casado llegó a ser presidente del PP gracias al apoyo de Cospedal y su grupo en las elecciones primarias de esta formación. ¿Se puede tener más descaro y desvergüenza que los líderes del PP, que ayudados por sus aduladores mediáticos, quieren explotar temas como los posibles indultos a los presos del “procés” para tapar sus presuntas actuaciones desviadas y corruptas cuando han gobernado a nivel nacional y en algunas regiones y ayuntamientos? El PP sabe perfectamente que desde que el gobierno de Zapatero reformó el CP, por LO 5/2010, de 22 de junio, las personas jurídicas son penalmente responsables y si se demuestra todo lo que se está investigando en relación a la “caja B del PP” si los hechos son posteriores a la fecha entrada en vigor de esta reforma (diciembre de 2010), podría haber responsabilidad penal del PP como persona jurídica y, en consecuencia, declararse organización criminal y ser condenado, entre otras sanciones penales, a la disolución de la persona jurídica o a la suspensión de sus actividades, multa, clausura de locales y otras que se especifican en el artículo 33.7 del Código Penal. Por cierto, Casado anunció hace meses que abandonarían su sede de Génova 13 porque la sede podría haberse reformado con caudales procedentes de una presunta financiación ilegal. ¿Por qué no la han abandonado ya?

 

            Con todas las fundamentaciones argumentadas en los párrafos anteriores, ¿se entiende ahora cuál es el verdadero motivo por el que el PP se niega a pactar la renovación de un poder judicial que ahora controla políticamente, poniendo siempre excusas falsas y manipuladas para que sus aduladores mediáticos le sigan la corriente y amplifiquen los falaces argumentos? Creo que la respuesta es sencilla.