‘Festejar con unos ojos’, poema inédito de Adares, dedicado a Jacqueline

Adares en el Café Corrillo (Foto de A. P. Alencart, 1988)

Veinte años no es nada, si la memoria persiste y evoca, y convoca la poesía de Remigio González, nuestros querido Adares, buen amigo además de poeta-poeta. Ya quedaron atrás aquellos de la ‘Academia’ que, cuando pasaban por su feudo del Corrillo, volteaban la mirada, a modo de desdén o para hacer como si no existiera. Eran los de la Plaza de Anaya. Los otros no se quedaron atrás, y se resgaron las vestiduras cuando lo invitamos a la Cátedra de Poética Fray Luis de la Pontificia. Se rasgaron las vestiduras más de uno, escandalizados por la presencia de ese ‘poeta callejero’ que llenó el aula con sus amistades ‘callejeras’. 

 

Pero ahí sigue, ahora como estatua a la que no se puede obviar.

Pero aquí sigue, en sus versos que nunca olvidamos.

 

Aquí un poema dedicado a Jacqueline. Está inédito en libro.

Jacqueline Alencar en El Corrillo (Foto de A. P. Alencart, 1988)

 

FESTEJAR CON UNOS OJOS…

Festejar con unos ojos

a una mujer de

Bolivia.

Por la luz de encender sus dos pañuelos pintos.

 

Yo la rodeo por las arboledas

de su Bolivia niña

De su Bolivia llave de los vinos.

La vi cerca del sol y por sus fondos caminos deliciosos.

 

Mujer de tez tostada y blanca, de invasiones

y de música.

Se debe merecer y por su Bolivia yo la mido

los brazos de piedrecita verde.

Yo la encuentro repartida por su sonrisa

de anillo y de libro.

Libre para las flores la embellezco,

la reparto, la respiro y la sueño paloma

de bailar.

Todo ocurrió una tarde metida en otra tarde

cuando todo se llenaba de pájaros chillones.

De rosas y de frascos su primavera entrando

lo infinito y distinto que será

Bolivia…

Elevándola es a Yaki.

 

Remigio González “Adares”

 

Adares en El Corrillo, saludando a José Alfredo Pérez Alencar, hijo de Jacqueline y Alfredo (Foto de A. P. A., 1995)