Oh santa Digitalización que estás en los cielos

     A veces me azoto yo mismo por no comprender. Ahora dicen por ejemplo que la gran asignatura pendiente de la enseñanza es la digitalización. Personas  sin ninguna tecnología, con solo un papel y un lápiz, aprendieron muchos idiomas. Y un tipo ahora rodeado de tecnologías no aprende ni siquiera el suyo.  Sin tecnología de ningún tipo personas con ganas de aprender se hicieron cultísimas, descubrieron secretos del universo, ganaron el premio Nobel. Y ahora con digitalización y tecnologías  muchos solo saben escribir tuits miserables. Pero la  digitalización es grandiosa.

    Ninguna digitalización puede sustituir las ganas de aprender. En otros sitios algunas personas recorren diez kilómetros cada día para ir a un centro de enseñanza. Y seguramente en él no hay tecnología ninguna. Pero ellos quieren aprender y allí hay personas que saben cosas y se las enseñan. Y tampoco piden que les edulcoren el conocimiento, que se lo manoseen, que inventen mil teorías para que lo traguen, que se lo cubran de azúcar. Quieren aprender y ya. Saben que el conocimiento les servirá y ya está. Y todas las tecnologías del mundo no suplirán eso.  Y si yo no quiero aprender no importa que me rodeen con quinientos ordenadores y me empapelen con doce teorías educativas. No servirá de nada. Pero la digitalización es grandiosa.

    Y en todo lo demás es igual. Es mucho mejor tener delante una pantalla de ordenador y unos programas muertos que personas vivas.  Para declarar tu pobreza a Hacienda. Para pagarle al banco. Para comprar un billete. Para la medicina.  Qué glorioso es tener una pantalla de ordenador diminuta en lugar de caras de personas vivas o de la infinita riqueza del mundo real. Pero qué grandiosa es la digitalización. A veces me flagelo desnudo de rodillas para pedir perdón por no comprender.

ANTONIO COSTA GÓMEZ, ESCRITOR