Mariano Esteban, crítico con el modelo de presencialidad segura y la gestión de la pandemia en la USAL

Discrepa sobre el alcance y la eficacia del modelo de presencialidad ‘segura’, al tiempo que considera que hacen falta más test exhaustivos y continuados
El catedrático Mariano Esteban, en una imagen de archivo

El catedrático de Historia Contemporánea Mariano Esteban de Vega se ha mostrado crítico con la gestión realizada por la Universidad de Salamanca durante este curso académico, un año sin duda marcado por la pandemia de la Covid-19. Y así lo ha trasladado en la reunión del Claustro Universitario celebrado este miércoles, y aunque no ha podido hacerlo de manera presencial (por razones de salud), sí lo ha hecho con un escrito leído por la profesora Mercedes Suárez Barrios.

Por una parte, Mariano Estaban señala, sobre la gestión de la pandemia, que la “vamos a superar  institucionalmente gracias al esfuerzo de nuestro personal, de nuestro  profesorado y de nuestros profesionales de administración y servicios; gracias a la voluntad y el trabajo de los departamentos y de los centros y sus  responsables, que han hecho lo que han podido, con sus propios medios (muy  diversos por cierto, lo que explica también que los resultados de ese esfuerzo  hayan sido también muy diversos, incluso heterogéneos); y gracias a la  colaboración y la paciencia de los estudiantes ante los experimentos y la falta de orientación desde el rectorado”. 

“No es”, añade, “gracias a ese modelo de la presencialidad segura’ que, según la política del autoelogio de la gestión actual, medio mundo admira”, haciendo referencia a la “ encuesta con los estudiantes sobre la COVID, donde el equipo de gobierno apenas aprueba, con un 5 bajo, calificación inferior a la que conceden a los profesores  y demás profesionales de la universidad”. 


A juicio de Esteban, “sería muy recomendable conocer hasta qué punto es real y efectivamente presencial la presencialidad “segura”. Y es que, añade, “en muchos se ha generalizado la idea de que nuestra presencialidad será segura, pero es muy poco presencial, porque las aulas están mucho más vacías de lo que podrían estarlo.  Tampoco se hacen test exhaustivos y continuados en la comunidad académica para establecer hasta qué punto realmente resulta tan segura como el equipo  rectoral se apresura en afirmar. Los que se han hecho han sido insuficientes”, y recuerda que todavía hay miembros de la comunidad universitaria sin vacunarse. 

Otra de las cuestiones en las que incide Mariano Esteban es “en el hartazgo y profunda decepción por el desvío de las labores académicas hacia tareas burocráticas que fácilmente podrían ser automatizadas. La administración electrónica no ha sido, ni mucho menos, el sueño idílico prometido en campaña que solucionaría muchas de ellas”.

Y una última observación, apunta, es la referencia “ la conveniencia de una acción política con rumbo claro y decidido; no basada en la improvisación y en el corto plazo, sino en la definición de objetivos y el establecimiento de planes para alcanzarlos a partir de un equipo de gobierno cohesionado y estable”.