¡Manos arriba...! ¡Esto es un atraco!

              “No soy lo que soy, soy lo que hago con mis manos”. (Louise Bourgeois, escultora).

                  Alvaro Benito habló en Movistar + sobre las conspiraciones arbitrales y aseguró que todos los equipos tienen motivos para quejarse en algún momento de la temporada. El ex árbitro Iturralde González nos documenta: “Nos hemos metido en una espiral peligrosa en el tema de las manos... Este año, la IFAB, en su asamblea 135, llegó a la conclusión de lo más grave que le ha pasado al arbitraje en muchísimo tiempo. IFAB dixit: “… dado que la interpretación de la infracción por mano no siempre se ha llevado a cabo de manera uniforme a causa de la aplicación incorrecta de la norma…” Se anuncia para el 1 de julio un nuevo concepto de las “manos punibles”. Añadirá nuevos problemas: “Se considerará que el jugador ha conseguido que su cuerpo ocupe más espacio de manera antinatural cuando la posición de su mano o brazo no sea consecuencia del movimiento de su cuerpo en esa acción concreta o no se pueda justificar por dicho movimiento”. Hace más de un año que yo hice una propuesta tremendista y tengo que volver a repetirla: “Mejor pitar penalti en todas las manos que se produzcan”. 

               Del artículo (Marca, Ruby Arés, 10. mayo. 2021) entresaco: “Se establece el límite del brazo en el punto inferior de la axila”, de la circular de la Internacional Board en 2020. Alucinando en estéreo. En tres temporadas se pasó de que cualquier mano en fase ofensiva (fuese el anotador o un compañero el infractor) acabase con un gol anulado a que en la próxima campaña solo se anule si es el anotador el que cometa justo antes de marcar. Por tanto, las reglas y sus sutilezas son más amplias que las normas para poner un cohete en Marte. 

             Diego López Garrido, 11 de mayo, escribió en As esta opinión razonada: “La absurda regulación que condujo a pitar penalti a Militao por el árbitro, a indicación del VAR, podría calificarse de “inconstitucional”. Esto no es una “boutade”. Las normas del deporte profesional que es seguido por millones de espectadores en nuestro país ( y en todo el planeta) no pueden entrar en contradicción con las leyes que rigen la vida diaria de esos mismos espectadores. El artículo 25.1 de la Constitución española dice: “Nadie puede ser condenado o sancionado por acciones que en el momento de producirse no constituyen delito, falta o infracción administrativa”. (…) “Acudamos al Código Penal. Su artículo 10 señala: “Son delitos las acciones y omisiones dolosas o imprudentes penadas por la ley”. Esta norma encierra la filosofía sancionatoria general de nuestro derecho: sólo se puede castigar una conducta “dolosa”, es decir, voluntaria. ¿Qué se deduce de todo ello? Que las sanciones en nuestro ordenamiento se apoyan en el sentido común, que prescribe que sólo es punible o sancionable aquello que puede calificarse de “acción, o sea, una conducta que se realiza voluntariamente. El salto de Militao no iba dirigido a dar con el brazo en el balón, porque, cuando le toca, aquel se encuentra de espaldas. El contacto con el balón es, pues, objetivamente involuntario. Se cae de su peso. Es no sancionable, se mire por donde se mire. También si lo miramos desde el derecho español. El penalti pitado a Militao fue “inconstitucional”. Me parece apabullante esta argumentación.

              Puedo discernir a mi manera lo que es mano y lo que no es. Me quedo con aquello de “ocupar un espacio que impide un gol”; también percibo el concepto de “voluntariedad o involuntariedad”; y aquello otro que tantas veces utilizamos “fue la mano al balón, y no el balón a la mano”. Normas sencillas que no intentan manipular las interpretaciones. De seguir así, el fútbol se convertirá en lo que traslada la ya irrenunciable frase: “¡Arriba las manos! ¡Esto es un atraco!” El fútbol con malas reglas se agota… Con el descrédito y desconfianza que los árbitros nos están trasladando al mundo futbolístico.