Burkina Faso mata a ocho terroristas supuestamente implicados en el asesinato de Beriáin y Fraile

Las víctimas formaban parte de un grupo de unas 40 personas con las que se perdió el contacto en el Parque Nacional Arly, una "zona peligrosa por ser campo de operaciones de terroristas, cazadores furtivos y bandidos"
Militares de Burkina Faso | ARCHIVO EP

El Ejército de Burkina Faso ha anunciado la muerte de ocho terroristas presuntamente implicados en el ataque perpetrado la semana pasada en el sureste de Burkina Faso en el que fueron capturados y asesinados los periodistas españoles David Beriáin y Roberto Fraile, junto al ciudadano irlandés Rory Young.

Los periodistas españoles y Young, fundador de la organización no gubernamental Chengeta Wildlife, fueron asesinados tras un ataque ejecutado el 26 de abril contra una patrulla mixta contra la caza furtiva en la provincia de Kompienga, cerca de la frontera con Benín y Togo.

Las víctimas formaban parte de un grupo de unas 40 personas con las que se perdió el contacto en el Parque Nacional Arly, una "zona peligrosa por ser campo de operaciones de terroristas, cazadores furtivos y bandidos", según subrayó la ministra de Exteriores española, Arancha González Laya.

Las Fuerzas Armadas de Burkina Faso han destacado en un comunicado que las operaciones llevadas a cabo en la zona en respuesta a la "emboscada" contra la patrulla entre las localidades de Pama y Natiaboni se han saldado con la "neutralización" de ocho terroristas, sin dar más detalles al respecto, según ha recogido el portal burkinés de noticias Burkina24.


Durante la jornada del lunes fueron asesinadas cerca de 30 personas en un nuevo ataque perpetrado en la localidad de Kodyel, situada en la provincia de Komondjari (este), sin que por el momento ningún grupo haya reclamado la autoría del suceso. Fuentes de seguridad han indicado que se trataría de una venganza por el reclutamiento de 'voluntarios' por parte de las autoridades en la zona.

El aumento de las operaciones por parte de grupos yihadistas --entre ellos la rama de Al Qaeda en el Sahel, el Grupo para el Apoyo del Islam y los Musulmanes (JNIM), y Estado Islámico en el Gran Sáhara (ISGS)-- y el incremento de las tensiones intercomunitarias han complicado la situación de seguridad en Burkina Faso. Ante esta situación, el primer ministro de Burkina Faso, Christophe Dabiré, abrió a principios de febrero la puerta a un posible proceso de diálogo con los terroristas.