Mundo virtual

Quizá tengamos que acostumbrarnos a vivir en un mundo virtual, es decir, a comunicarnos por los medios que nos depara la técnica moderna. Parece que estuviera preparada para estos momentos, para la situación de pandemia que estamos viviendo. Las últimas generaciones no saben qué es vivir sin teléfono y no digamos sin esos medios de comunicación tan sofisticados (no sé bien qué quieren decir con  esa palabra, pero no queda mal), pero los viejos hemos vivido tiempos en que los medios de comunicación eran muy limitados, no sólo en los pueblos, sino incluso en las ciudades. A todos nos ha costado mucho adaptarnos a esta situación insólita, donde, por ejemplo, muchos hemos celebrado la Navidad virtualmente, es decir, solos, y a la hora de la felicitación lo hemos hecho por teléfono, levantando una copa para brindar al vacío o sin levantarla. Y así hemos seguido durante meses sin ver a la familia, y comunicándonos sólo por teléfono o cualquier otro medio virtual, es decir, no real, donde se oye o se ve, pero no se ve ni se toca a los padres, a los hijos, a los nietos, a los amigos, a la persona que quieres. Eso significa no ver, no tocar, no abrazar, no besar….

Y nos preguntamos  si se puede vivir así, porque puede ser que sea necesario aprender a vivir así; el mundo está cambiando, no sé si para peor o para mejor. Quizá de nosotros dependa que cambie para mejor, porque tenemos voluntad y podemos incluso dirigir los acontecimientos, aunque hayamos comprobado que hay muchas cosas que se nos escapan, que no están bajo nuestro albedrío, que se nos dan hechas, que se nos imponen a veces a nuestro pesar, como es esta enfermedad que nos ha dominado sin saber cómo y nos está imponiendo un modo de vida que no conocíamos.

Y si ponemos nuestra atención en las cosas buenas que debemos a la pandemia, una es que hemos aprendido a amar desde lejos. Estoy seguro de que muchos de nosotros hemos sentido el cariño de los nuestros más fuerte y anhelante por la lejanía y la imposibilidad de un abrazo. Y  si bien algunas amistades se han enfriado, y alguna puede haber salido despedida en este girar imparable y a veces violento de la esfera de nuestra existencia, eso se compensa con un correo, un mensaje que te llega y al leerlo sientes que una persona amiga está mucho más cerca de lo que tú creías, y que puedes contar con ella aun cuando esté lejos. Y esto es sólo un detalle de tantas cosas como estamos aprendiendo en este mundo virtual que nos ha tocado vivir.