Vacunaciones masivas: ejemplo de una perfecta organización

Las pasadas semanas cientos de salmantinos hemos vivido una experiencia colectiva de excelente organización en un tema de máxima importancia individual y global, como es la pandemia que aún sufrimos y los medios de lucha contra ella.

La organización del dispositivo de vacunaciones masivas ha sido concebido y ejecutado( al menos en Salamanca, donde lo hemos vivido, suponemos que muy similar habrá sido en otras ciudades españolas)   por equipos que conocen a fondo el objetivo sanitario general, su trascendencia para la salud de nuestra ciudad, de España, de Europa y de todos los continentes; que saben cómo manejar sin fisuras los espacios, los tiempos, los recursos disponibles, y las características de los usuarios que han sido y están siendo vacunados contra el Covid19. Esta eficaz organización ha producido un acto en el que todas las piezas han estado engranadas con inteligencia y eficacia, desde el primero al último minuto.

Muchos quizás dirán que no es tan complicado organizar una vacunación de muchos cientos de personas; pero lo dicen “en teoría”, pues esa impresión errónea la tienes cuando ves un dispositivo que funciona fluidamente, sin que le sobre ni le falta nada. ¡Qué frecuentemente lo “sencillo” es lo más difícil de concebir y crear!

No estamos precisamente acostumbrados en nuestro país a que una situación colectiva excepcional, se resuelva con alta eficacia y armonía; tenemos desgraciadamente numerosos ejemplos de cómo ante una emergencia, salen al exterior todas las deficiencias de instituciones y responsables ineficaces para resolverla pronto y bien: la gestión de la tormenta Filomena abatida sobre Madrid en enero pasado, fue un ejemplo de torpeza y pasividad de, sobre todo, las instituciones municipales y regionales, para haber prevenido los efectos esperados y poner en marcha acciones resolutivas.

En Salamanca tampoco estamos acostumbrados desgraciadamente a que ante una convocatoria pública nos sintamos cómodos, sin sufrir atrasos o imprevistos.

La conclusión general es que cuando se quiere (y se tiene la mínima formación para la ejecución) se pueden hacer las cosas bien, o muy bien, como estas vacunaciones masivas que comentamos.

Pero…unos minutos antes de comenzar a escribir estas líneas acababa de leer en este mismo diario, que el río Tormes está siendo contaminado desde hace, al menos, 19 meses, o quizás desde 2015; al parecer unas obras que la CHD mandó realizar en la depuradora de El Marín fueron mal ejecutadas y aún siguen coleando los vertidos perniciosos que la misma depuradora no frena, mareando la perdiz con supuestas nuevas obras necesarias para resolver el tema. La contaminación se ve claramente solo con mirar sus aguas. Pero a los argumentos de los responsables “explicando” la poca importancia del hecho, no se les ve ninguna claridad.

Como tampoco se ven los motivos para que una ciudad del tamaño y orografía de Salamanca, tenga tantos obstáculos y deficiencias para que las sanas y limpias bicis llenen nuestras calles y carreteras. Y no se reduzcan a los carriles bicis alejados de la ciudad, que muchas veces no van “a ninguna parte” y por eso los vemos vacíos de ciclistas. En los críticos tiempos que nos ha tocado vivir, dar prioridad a las medidas ecológicas,( limpieza de ríos y naturaleza, árboles, aire limpio en las ciudades, etc.) no es una cuestión de “incluirnos en ninguna moda”, sino una necesidad tan acuciante como vacunarnos contra el virus que ha sido capaz de invadir todo el planeta.

Hacer las cosas bien, incluso muy bien, es posible: nos lo han demostrado todos los que están interviniendo en las vacunaciones masivas, enfermera/os, ayudantes, gestores.

Gracias a todos ellos por su ejemplar trabajo, individual y colectivo.