Mundo Rural

La “Casa de Ganaderos” surgió como ejemplo del poder urbano de la ciudad de Zaragoza; independiente de cualquier tipo de injerencia del poder real, eclesiástico e incluso nobiliario. La  obtención  y  uso  de  todos  estos  privilegios  convirtieron  a  la  “Casa  de  Ganaderos  de Zaragoza” en una institución gremial diferente: se convirtió en la organización con la que podía demostrar su poder el nuevo patriciado urbano zaragozano, no lo ante los zaragozanos, sino sobre todo ante el resto de aragoneses y, sobre todo, ante la nobleza.

En el resto de Aragón, la voluntad asociativa de los ganaderos se manifestó en la constitución de ligallos, juntas, cofradías, corporaciones, colegios y mestas, que resultaron muy útiles para regular y proteger la trashumancia de pastores locales, y que desarrollaron una normativa propia, influida por la Casa de Ganaderos de Zaragoza. Cabría destacar los “ligallos“ de Teruel, Albarracín y Daroca

Por su parte, en el Reino de Navarra existen manifestaciones muy tempranas de desplazamientos ganaderos entre la montaña y la ribera. Baste citar, a título de ejemplo, la mancomunidad de pastos de Bardenas Reales, cuyo disfrute correspondía a veintitrés cogozantes; el más significativo y perdurable el Valle del Roncal, cuyo desplazamiento efectuaban y efectúan siguiendo el itinerario de la vía pecuaria a la que dieron su nombre (Cañada Real de los Roncaleses).

En las Tierras Altas de Navarra la regulación de los pastos comunes se articuló en torno a las “facerías” pirenaicas (o también patzeria, fasseria o passerie, carta de la patz, concordat o pariaje), un tratado internacional entre los altos valles pirenaicos aragoneses y los correspondientes franceses del otro lado de la cordillera .