Lunes de Casa

Ni de campo con amigos, ni de pueblo con familiares, el Lunes de Aguas de este año, es, o debería ser, como el del año pasado: de casa y con los de siempre.

Es verdad que no estamos confinados al cien por cien como el año pasado, pero las restricciones nos siguen limitando tanto que no vale la pena salir a celebrarlo, salvo que lo hagamos dispuestos a no cumplir las medidas sanitarias vigentes, que es lo que espera el ayuntamiento, por lo que la Policía Local vigilará que se cumpla el uso de las mascarillas, se guarde la distancia de seguridad, se respete el toque de queda y no se organicen botellones, barbacoas y fogatas.

Anuncios del consistorio de este tipo me indignan, siento que me tratan como si fuera menor de edad, porque quedarnos en casa en estas circunstancias siempre que no tengamos una imperiosa necesidad de salir, es cuestión de ser adulto, pero si fuera yo quien hubiera tenido que tomar esta decisión, hubiera decidido lo mismo. 

A lo largo de todas las fases hemos sabido de familias que han salido a otras comunidades los fines de semana pese a estar prohibido, de personas que se las han ingeniado para estar en la calle incluso dentro del toque de queda,   de grupos que han burlado las normas para celebrar un cumpleaños, un botellón, una fiesta… y no todos son tan jóvenes, aunque el serlo, tampoco justifica tal comportamiento; los jóvenes normales incumplen las normas para arreglar las cosas, no para descomponerlas más. Han sido, y siguen siendo, personas de todas las edades, personas que ni se respetan ellas, ni respetan a las demás, por lo que ante estos episodios de total ausencia de responsabilidad solo podemos sentir vergüenza de ellas y responsabilizarlas de que las autoridades nos sigan tratando como niños.