Si cierras los ojos verás mejor 

“En la bolsa, con frecuencia, hay que cerrar los ojos para ver mejor.”

André Kostolany.

 

Tras una semana bursátil más corta de lo habitual por la celebración de la Semana Santa, el lunes volvíamos a la rutina con la enésima noticia preocupante para los inversores de Facebook. Una brecha en los sistemas de seguridad de la cotizada americana dejaba al descubierto los datos de 533 millones de personas y una vez más se encendían las alarmas. ¿Afectaría esto a su cotización? ¿Arrastraría una posible caída de Facebook a las FAANG y estas a su vez al mercado tecnológico en general? ¿Es esto lo que llevaba días anticipando el Nasdaq con sus correcciones en el corto plazo?

Personalmente como accionista de Facebook no me importaba lo más mínimo esta noticia y así lo hice saber a través de las redes sociales a cientos de inversores. Hace años que dejé de especular en base a noticias y me guío únicamente por el rastro que los precios dejan sobre el gráfico. El análisis técnico me ha demostrado que es el único en el que se puede confiar en este mundo de trampas, euforias desmedidas y pánicos artificiales.

Volviendo a Facebook y su cotización, simplemente en el último año:

Ha sufrido correcciones del 40% entre febrero y marzo de 2020.

En junio de 2020, durante los días posteriores a la muerte de George Floyd a manos de un agente de policía blanco, más de 100 anunciantes del calado de Coca-Cola, Adidas, o Starbucks retiraban su publicidad de Facebook reprochándole no frenar los discursos de odio (Solamente Starbucks gastó 95 millones de dólares en publicidad en Facebook durante el año anterior)

Fue demandada por monopolio en diciembre de 2020 por el gobierno de los Estados Unidos para que reduzca su tamaño y posición de mercado acusándole de jugar sucio y limitar la libre competencia.

Pero si echamos la vista aún más atrás, la evolución de Facebook está repleta de supuestos escándalos, demandas y condenas. Como la multa, récord hasta la fecha, impuesta a una empresa tecnológica por el gobierno de los Estados Unidos en 2019 por una “fuga de datos” por la que la compañía tuvo que desembolsar 5.000 millones de dólares.

Es espectacular que una cotizada con semejante historial de tropiezos haya multiplicado x18 su valor desde que cotizaba en 17$ allá por 2012, hasta los 308$ que marcaba ayer. Pero más llamativo aún, es que el mismo lunes que conocíamos la noticia con la que comienza este artículo, Facebook marcara máximos de toda su historia revalorizándose un significativo 3.5% a cierre de la sesión y poniendo rumbo hacia ambiciosos objetivos alcistas por análisis técnico que sitúan su precio futuro en zonas de 377$.

Como accionista espero y deseo continuar leyendo cada trimestre y durante muchos años, noticias fatalistas sobre esta fantástica compañía. El día que este tipo de informaciones den paso a presagios de enorme crecimiento y futuro esperanzador ya será tarde para invertir y muy probablemente entonces toque replantearnos si es el momento de salir de ella.