‘El viento y la palabra’, poema de Alfonso Ortega Carmona

El humanista Alfonso Ortega en Salamanca (2010, foto de Jacqueline Alencar)

Así como Horacio llamaba a Virgilio, ‘La mitad de mi alma’, así empezó a llamarme don Alfonso Ortega Carmona, hace casi cuatro décadas, al poco tiempo de instalarme en Salamanca. En mi casa no pasa día sin que nos acordemos de él, tan entrañable para nosotros; un segundo padre para mí.

Alfonso Ortega Carmona (Águilas, Murcia, 1929- Oldemburg, Alemania, 2018), doctor en Filosofía y Filología Clásica por la Universidad de Friburgo de Brisgovia y Doctor Honoris Causa por cuatro universidades de Europa e Iberoamérica. Fue una de las cumbres del humanismo europeo contemporáneo, cuyo pensamiento irradió desde Salamanca a lo largo de cuarenta años de magisterio como Catedrático de Filología Griega en la Universidad Pontificia de Salamanca, hasta su jubilación en 1998. En dicho centro académico fue vicerrector, decano de las facultades de Filosofía y Letras y de Filología Bíblica Trilingüe, así como fundador y director del Instituto de Estudios Europeos y Derechos Humanos, de la Cátedra de Poética “Fray Luis de León”, y de la Cátedra de Taurología. En 1998 impulsó, desde la Cátedra de Poética Fray Luis de León, el inolvidable homenaje a los poetas de la Generación del 98, que sería el I Encuentro de Poetas Iberoamericanos.

Filólogo, filósofo, dramaturgo, maestro de retórica, poeta, traductor de Píndaro, Quintiliano (magistral traducción, en cinco volúmenes, de Institutio Oratoria, aparecidos entre 1996 y 2000), Prudencio, San Isidoro de Sevilla y Horacio. Fue Premio Nacional de Periodismo (1964) y, entre sus numerosas monografías, impresas desde 1958, están: Ovidio y la persecución de los intelectuales en Roma; El despertar de la lírica en Europa; Platón, primer comunismo de Occidente; Carácter agonístico de la cultura; Retórica. El arte de hablar en público; El discurso político (Retórica, Parlamento, dialéctica); Introducción a Homero, primer poeta de Europa; Retórica y homilética; Europa como idea y realidad; la muerte de Sócrates; El arte de negociar; El humanismo europeo y otros ensayos; Retórica y Derecho. Tareas del abogado; Fray Luis de León, humanista; La traducción como problema, entre otros.

Su última obra publicada en Salamanca fue la traducción de “El orador” de Cicerón, bajo el sello de la editorial Trilce. En ella, don Alfonso incluyó un preámbulo, notas y comentarios en torno a su admirado Cicerón. Salamanca seguirá siendo lugar de referencia para la divulgación de las ideas y trabajos de este notable humanista.

Aquí dejo conocer el único poema suyo, escrito en castellano, que permitió se publicara en vida. Otros varios, en latín, obtuvieron importantes premios en Italia y España, en los años sesenta. Sé que es un privilegio que le dedicara. (A.P.A.)

A. P. Alencart y  Alfonso Ortega en el Parador de Salamanca  (1997, Ángel almeida)

 

EL VIENTO Y LA PALABRA

“El viento, el viento,

el hijo del cielo”

(Proverbio alemán)

 

Para Alfredo, amigo

de siempre, para siempre

 

La palabra es el viento, que en los labios fenece.

Mas como el Noto o el Euro

- helénicos aires del Sur y del Este -,

las furias del alma levantan, encienden.

y entonces desatan

el rencor y la ira, que la vida endurecen.

De otra Tracia, del frío de los corazones,

como el Bóreas, áspero y duro,

llega a veces también la palabra,

agria y ruda, que destruye y separa.

No se pierde ni vuela

como viento fugaz.

Permanece, cual dardo con alas

y pies de huracán en la mente

de los rencorosos.

Pero Hermana del Céfiro blando

de la primavera, - y aliento perenne

del alma- brota también

de labios amables

la palabra, la enechizadora

con su soplo divino.

Cálida y mansa

es también la palabra,

una conquista amorosa,

brisa de Campos Elíseos,

y rumor adorables en los labios

de Ulises: la que como lenta nevada

desciende

a los oídos

de los Inmortales

amigos de Dios.

A ellos procura frescor,

y les hace crecer

los asfódelos,

flores sin tiempo,

perennes,

en las verdes praderas del Cielo.

La Palabra es allí,

junto al Verbo de Dios,

entre pinos cantores,

el aura

que acompaña.

a la Paz y al Amor.

 

14/7/2013

Alfredo Pérez Alencart, José Alfredo Pérez Alencar y Alfonso Ortega Carmona, en la Casa de las Conchas (foto de Daniel Mordzinski)