Vicente del Bosque: “Los españoles somos capaces”

El deportista salmantino reconoce que la experiencia de un hijo con Síndrome de Down le ha convertido en un activista a favor de la integración social de las personas discapacitadas y más sensible con los problemas de sus familias
Vicente del Bosque en una entrevista para SALAMANCA AL DÍA en el Hotel Corona Sol

Vicente del Bosque es un luchador incansable, un campeón de 1000 batallas. Una persona que ha integrado los valores más humanos en el liderazgo de equipos y entidades tan importantes como el Real Madrid C.F. líder también de su propia vida donde arropa con cariño y humildad a sus familiares y amigos.  Un líder no nace, se hace, exaltando la bondad de su persona, pero sobre todo consiguiendo transmitirlo a los demás, algo que ha logrado a través de las palabras que ha  plasmado en su libro ‘Ganar o perder’ - fortaleza emocional.

Vicente del Bosque es un hombre humilde que enorgullece a Salamanca, su ciudad natal. Hace 70 años, un 23 de diciembre del año 1950 nació una estrella que dejaría huella en el fútbol español. Sin él saberlo, sería protagonista de generar ilusión en toda una nación y  emoción en miles de hogares.

Su trayectoria profesional no ha sido un regalo que la vida le proporcionó. Es la recompensa de la lucha de un joven soñador que con tan solo 17 años de  edad encaminó sus pies hacia la capital de España, Madrid, lleno de expectativas e incertidumbre. Quizás, buscaba cambiar el mundo. Lo que nunca imaginó es que lo conseguiría. Porque sólo él ha sido capaz de lograr que la selección Española ganará su primera Copa del Mundo de fútbol, entre otros muchos títulos. No sólo su personalidad le hace único; también su trayectoria futbolística fruto de su trabajo y esfuerzo. Es el único entrenador que ha ganado la Copa Mundial de Fútbol (2010), la Eurocopa (2012) y la Liga de Campeones de la UEFA (1999-2000 y 2001-2002) con la selección española y con el Real Madrid. 

Sin embargo,  hay una batalla en su vida que también ha ganado: conseguir que su hijo Álvaro, con Síndrome de Down, esté totalmente integrado en la sociedad. Formando también parte de ésta. Vicente del Bosque es, con mayúsculas, educador en una sociedad que a veces es víctima del desconocimiento. Le ha tocado aprender a vivir con un revés que la vida ha decidido imponer a las familias que tienen que batallar con una enfermedad a veces discapacitante.

Al paso de los años, cuando nuestra niñez empieza a alejarse, labramos los senderos de nuestra vida y no siempre cogemos el camino correcto. Pero lo que está claro que conociendo la trayectoria profesional y parte de la vida personal de Vicente del Bosque, que con humildad él ha compartido durante años con nosotros, es que su persona no se ha equivocado de camino.

Almudena Merino. De pequeños la inocencia es nuestra mejor amiga; siempre nos preguntan qué queremos ser de mayores... ¿usted tenía claro que quería ser futbolista o fue una casualidad inesperada de su vida?

V.D.B.: No pensaba que iba a ser futbolista.

Eso lo empecé a pensar cuando me fui a Madrid a los 17 años.

Era un simple chaval de barrio, allí en la plazuela de la calle Unamuno.

Era feliz con un balón de por medio con mis amigos. Pero nunca pensé que iba a ser futbolista.

A.M. Le miro y veo en usted a mi padre: su fuerza, su lucha por normalizar la capacidad diferente de su hijo Álvaro. ¿Qué sintió cuando los médicos les comunicaron que su bebé había nacido con Síndrome de Down?

V.D.B. Fue un choque muy duro. Un sock. No te lo esperas y evidentemente fue un disgusto.

Luego con el tiempo nos fuimos dando cuenta que estábamos equivocados.

Al principio nos “ preguntábamos ¿por qué nos ha pasado a nosotros?”.

¿Por qué nos ha ocurrido? y también ¿por qué no nos va a ocurrir?

Y ahora nos preguntamos “ ¿qué haríamos nosotros sin Álvaro?”

Sin él no podríamos vivir.

La vida tiene sentido con Álvaro para la familia del Bosque.

A.M.  Entonces ¿No estaba preparado para este partido de fútbol diferente, que la vida le había impuesto?

V.D.B. Claro. Fuimos tomando decisiones desde la más absoluta ignorancia, en temas de educación, deportivos, de trabajo...

Pero ahora vemos que tomamos las decisiones acertadas: cuando le llevamos a un colegio de integración, cuando empezó a trabajar o cuando se inició en el fútbol a los 10 u 11 años que él se sintiera como otros chavales.

Cuando tenemos un hijo que ha estudiado, trabaja,  hace deporte, y es feliz, nosotros también porque es lo que queremos con nuestros hijos, que sean felices.

A.M. Su carrera futbolística está llena de éxitos, primero como futbolista, luego como entrenador del Real Madrid y finalmente de la selección española. Logró el mundial del mundo en el año 2010. Algo que ningún español olvidará jamás. ¿Después de cumplir el sueño de un país entero, a nivel futbolístico le ha quedado algún sueño por cumplir?

V.D.B. No, me siento un privilegiado. Veo que mi carrera ha ido más allá de una simple diversión, de un juego de niños…En este sentido, no me ha quedado ningún sueño por cumplir. En la vida a veces se gana y se pierde, pero eso hay que tomárselo con equilibrio emocional.
Cuando ganas debes tener un comportamiento adecuado, y cuando pierdes no hundirte como si fuera un drama. El fútbol ha sido mi universidad, aunque también es verdad que he tenido suerte en la vida.
Vengo de una familia sencilla. Mis padres eran muy trabajadores y luego haber pasado más de 30 años en el Real Madrid, haber caído en sus manos... Ellos me formaron como persona y deportista.

Juan Carlos López. No sé si será consciente que usted desde Sudáfrica nos dejó afónicos a más de 40 millones de españoles. ¿Qué sensaciones conserva de aquella noche?

V.D.B. Sí, éramos conscientes de lo que estaba sucediendo en España. Yo sabía que la plaza de la Concordia estaba llena de salmantinos.

Eso te llena de orgullo y satisfacción. Para mí, era una gran alegría saber que todo el mundo estaba pendiente de nosotros, incluso en los pueblos más pequeños, llorando con aquel partido.

Al final sólo era fútbol. Pero yo creo también que aquello nos valió para saber que éramos capaces como país.  Que rompimos esos complejos que siempre tenemos los españoles, de que en otros países son mejores, más altos y más guapos.

No. Los españoles demostramos que podíamos. Que sabíamos. Yconseguimos el objetivo, la meta.

A.M. ‘Ganar o perder’ - La fortaleza emocional.

Titulo de su libro, directo al corazón. Dice tanto en dos frases que no puedo evitar preguntarle. ¿Qué ha ganado y que ha perdido en su vida a consecuencia de dedicar tantas horas a su pasión,  “ el fútbol “?

V.D.B. Lo que te he dicho: he sido un privilegiado.

Poder disfrutar del fútbol incluso perdiendo, no tenemos derecho a quejarnos.

En el fútbol se gana y se pierde.

Y cuando se gana, hay que tener una actitud humilde.

No puedes creerte que cuando ganas eres de otro mundo diferente a los demás.

Recuerdo cuando los japoneses perdieron en el mundial de Francia.

No se pusieron a llorar ni a tirarse al suelo.

Se retiraron tranquilamente, limpiaron su caseta y se fueron con normalidad.

A.M. ¿Se arrepiente de no haber podido pasar más tiempo junto a su familia?

V.C.D. No, no.

Recuerdo que estuve 17 años al cuidado de la cantera del Real Madrid e invertí muchas horas en ello. Y lo asumimos con normalidad.

Hacer jugadores para el primer equipo del Real Madrid exigía de mucho sacrificio, pero yo considero que fue una de las mejores etapas de mi carrera.

En aquél momento me sentí muy útil.

Tampoco imprescindible, cuando no es verdad.

Pero lo cierto es que fue una época muy satisfactoria en todos los sentidos.


A.M. Usted va a actos, da charlas, atiende a medios de comunicación, ¿Qué creyó que le faltaba por contar y ha querido dejarlo escrito en su libro?

V.D.B. Bueno no tengo muchos secretos. He tenido una vida bastante pública, y por tanto transparente. La he llevado con bastante orden. No tengo nada que guardar.

En el plano familiar mis hijos han cogido un poco de mi, otro de su madre, y son buenos chavales, buena gente.

A.M. La plaza del Liceo de Salamanca luce con honor la escultura dedicada a su persona. Como buen salmantino muchas veces paseará a su lado caminando hacia la plaza mayor. ¿Qué sintió cuando Salamanca, su tierra, inmortalizó así a su persona?

V.D.B. No paso mucho por allí y cuando lo hago me da un poco de apuro.

Cuando era joven e iba a estudiar al Instituto Fray Luís de León pasaba delante del Liceo hasta 4 veces al día.

Ahora me da un poco pudor pasar por allí, pero es un orgullo. La ciudad quiso focalizar en mí el trabajo de todo un equipo.

A.M. El anterior Rey de España Don Juan Carlos I le concedió el título nobiliario de Marqués. ¿Cambió algo su vida desde entonces?

No, no pensaba en ese título. Tengo que agradecérselo a su Majestad Don Juan Carlos I.

En una ocasión Iker Casillas le preguntó  al Rey.

- “ Majestad, ¿por qué no nos ha nombrado marqueses a todos?”.

- El Rey, entonces, se escondió como pudo.

- Insisto se ha focalizado en Vicente del Bosque lo que corresponde a todo un equipo.

A.M. ¿En su casa quién es el verdadero Marqués?

V.D.B. No, nadie. Lo único que queremos es que nuestros hijos sean majos, felices.

Vivimos el día a día como en todas las familias, te preparas para hacer las cosas. Y a veces, la realidad nos marca el camino.

A.M. Haciendo un balance de su trayectoria profesional, de los momentos inolvidables que futbolísticamente ha vivido. ¿Tuvo que renunciar a algo importante que ahora considere que fue un error hacerlo?

V.D.B. No, no.

Yo quise estudiar magisterio para poder enseñar a leer y escribir, a educar a niños.

Me quedé en primero de la carrera de magisterio. No es algo achacable al fútbol.

Simplemente no puse empeño en ello.

A.M. Usted es una persona muy humana, siempre dispuesto a ayudar. ¿Aumentó su solidaridad, su empatía, su implicación con las personas con capacidades diferentes a raíz del nacimiento de su hijo Álvaro con Sindrome de Down?

V.D.B. Claro, sin ninguna duda. La vida me ha dado la oportunidad de conocer el mundo de la discapacidad y entender a las familias.

Hemos coincidido con bastantes padres que tienen chicos con capacidades diferentes y es imposible que no seas sensible a estas realidades.

A.M. El 4 de julio del año 2016 fue su retirada como entrenador de la selección española. ¿Echa en falta después de estar en primera línea tantos años esa actividad tan trepidante que ha tenido durante tanto tiempo?

V.D.B. No he sido muy nostálgico. Nunca.

Ni cuando me retiré como jugador, ni cuando lo hice como entrenador.

Yo ya tenía pensado el retirarme después del mundial de Francia, al margen de que ganáramos o perdiéramos.

Tenía decidido marcharme después del mundial de Francia.

Eran 65 años de mi vida y era el momento de retirarme. Tampoco puedes estar muchos años en un cargo que tiene mucha visibilidad.

Tomas decisiones, unas que gustan; otras no.

Era el momento justo. Pero nunca he sido nostálgico.

A.M. Con una sola frase nos podría decir: ¿Cuál es la fórmula para llegar tan alto como usted ha llegado?

V.D.B. Todos tenemos nuestro punto de suerte.

En el mundial de Sudáfrica perdimos el primer partido contra Suiza y todos creíamos que habíamos perdido el sueño que teníamos.

Me reuní con los jugadores y les dije: si ganamos los próximos 6 partidos somos campeones del mundo. Se lo dije en un tono bajo. Ellos pensarían este es un irónico, un salmantino socarrón.

Encontré la fórmula de estimularles, de decirles que no era algo inaccesible, les dije que había que jugar muy bien, tener nuestro estilo de juego y tener una pizca de suerte.

Jugamos bien,  con nuestro estilo, tuvimos suerte y ganamos los 6 partidos restantes.

Fuimos campeones del mundo.

A.M. Si usted fuera entrenador de la vida. ¿Qué mensaje le daría a la sociedad y a nuestros políticos para conseguir ganar a una cruel pandemia como el covid?

V.D.B. Conocí a un cura salmantino, José María Martín Patino, de Lumbrales, que me dijo un día con mucha serenidad.

- Vicente: “los españoles no sabemos escuchar y es verdad”.

Estaría bien saber escuchar,  incluso hablar con el otro,  hablar bien del otro y este es un consejo para los políticos,  para todos en general.

Todos hacen cosas buenas y malas. ¿Por qué no hablar bien del contrario? Parece que están todo el día cabreados.

No hay que pretender tener siempre la razón. Porque no siempre la tenemos.

A.M. El gol de Iniesta junto al trabajo en equipo hizo que España ganara la Copa Mundial de Fútbol (2010). Quedará impregnado en la mente de la mayoría de españoles; fue un gol terapéutico; casi consiguió que yo me levantara de mi silla de ruedas. Usted no pudo jugar como futbolista en ese partido, pero seguro que sintió ese gol como suyo. ¿Cuáles han sido los goles más importantes de su vida,  tanto a nivel profesional como a nivel personal?

V.D.B. No puedo destacar un gol concreto, pero si una época de la que me siento muy orgulloso: y esa fue la de mi paso por el Real Madrid, donde me formaron en lo que he sido, incluso en valores.

A.M. ¿Vivió usted con la misma intensidad otros éxitos conseguidos en su carrera?

V.D.B. Para mí,  todos los premios conseguidos son importantes.

Desde el Príncipe de Asturias hasta el reconocimiento en el pueblo más pequeño, todos los he valorado mucho.

He tenido muchos reconocimientos incluso anónimos y absolutamente todos me han llenado de satisfacción.

A veces me ha tocado ir a pueblos pequeños.

Me decía: ‘ joder ‘, me tengo que desplazar a tal o cual sitio desconocido o pueblo pequeño. Y luego volvía feliz.

Almudena Merino/ SALAMANCA AL DÍA.- Hay valores en la vida que se ven en una mirada cristalina, que se perciben en el corazón de las personas como es el caso de Vicente del Bosque, a quien quiero desearle que las batallas de su vida estén llenas de trofeos inolvidables, que su fortaleza no la desgaste el tiempo,  llenando su corazón de recompensas. Mantenga siempre el brillo de su mirada. Desde Salamanca AL DIA le deseamos que siga siendo un campeón en todos los aspectos de la vida. Gracias por la bondad de su persona. Ha sido un honor poder entrevistarle.

Al término de esta entrevista, y como cualquier persona, dijo que antes de regresar a Madrid debía pasar por su casa de Cabrerizos, a revisar las tuberías de agua. Así de grande y sencillo es Vicente del Bosque. Todo un campeón del fútbol y de la vida.