Las lluvias del Viernes Santo alivian la preocupación de los agricultores salmantinos por sus próximas cosechas

Tras un marzo airoso, que ha oreado los campos, los agricultores esperan un abril lluvioso que ayude al desarrollo adecuado de los cultivos de invierno
En los secanos cercanos a la capital los campos han resucitado gracias a las precipitaciones

Las lluvias del pasado Viernes Santo han sido recibidas en el campo con alegría. Las precipitaciones han rondado los 15 litros por metro cuadrado, dependiendo del lugar. En opinión del agricultor Juan del Pozo, “han sido oportunas pero escasas”.

El agua caída “ha sido fundamental, sino es por este agua se iba perdiendo la cosecha”, en palabras del agricultor Ángel Luis Fernández de El Campo de Peñaranda, quien subraya el aire de marzo como culpable de que el terreno se haya oreado rápidamente.

En los secanos cercanos a la capital los campos han resucitado gracias a las precipitaciones que han rondado de los 15 a los 23 litros por metro cuadrado según el agricultor Herminio Velasco de Aldeatejada. 


“La vida nos ha dado, se estaba marchando la cosecha”, considera el agricultor Jesus Escudero de Castellanos de Moriscos quien pone en valor estas lluvias para la incorporación de los abonos que habían aplicado los agricultores en las últimas semanas, que por falta de humedad no se habían activado. No obstante considera que “el mes de abril es fundamental”, estas lluvias han cambiado el color del cereal, pero ahora queda por ver que “no se meta el calor de golpe”.