La política: entre la trampa y el adefesio

“La política es demasiado a menudo, el arte de traicionar los intereses reales y legítimos, y de crear otros imaginarios e injustos” (Arturo Graf)

No escapa nadie a esta convulsión social, económica, sanitaria y política que vive este país, tampoco a nivel mundial y europeo, se ven libres de esta tormenta, que continua amenazando a la humanidad, que va dejando tras de sí, un reguero de muerte, enfermedad, de incertidumbre, de injusticia, de hambre, de desigualdad ruina, temor y miedo.

Uno se hace eco cada día de lo que acontece en tu entorno, observas lo que ocurre en tu comunidad, en tu provincia, comparas forzosamente, el mapa español, las recomendaciones y arengas, que cada día se suscitan por parte de autoridades y médicos especialistas, todos con su menú de lo que debería, lo que sería, lo que es, y lo que no es, ni tiene sentido, y además no está justificado, que unido a sus discrepancias, tienen al pobre ciudadano, metido en un laberinto, dentro de un torbellino, donde su cabeza, su cumplimiento de la norma, su fatiga, su atención y sus decisiones atolondradas en muchos casos, está sobreviniendo una angustia una psicosis, donde mentalmente y psicológicamente, comienza a derrumbarse, comienza a perder la confianza, el desánimo se apodera de él y comienza entrar en una espiral de declive moral… Y lo más lamentable es; que a quienes corresponde tener un seguimiento de esto, quien tiene que velar, atender, administrar, poner medios a funcionar y organizar y gestionar etcétera, no sabe por dónde sopla el aire. Con el agravante, que después de un año, tampoco han aprendido nada.

A la desclasada política, a sus conmilitones y a sus palmeros, no les pidas, ideas, imaginación y capacidad de gestión, y organización, y no lo digo solo por los prebostes del hemiciclo nacional, no, fíjense en el espectáculo, en la fanfarria y en la opereta con trampa y con cartón, con la que nos levantamos cada día, en provincias y ayuntamientos del mapa de España,- ¡vaya nivel!,-¡ vaya esperpento nauseabundo!-, donde se nota palpablemente lo que les interesa, que no es otra cosa que: mantener a toda costa sus poltronas, sus buenos ingresos y prebendas, fotos, entrevistas zalameras, florilegios y retorica con viscosa papilla televisiva. Y eso que están asesorados, aconsejados y dirigidos, por otro nutrido grupo de “monaguillos”, que a buen seguro al igual que ellos no han dirigido jamás una empresa, un grupo humano, una organización de trabajadores, o un puesto de exigencia y responsabilidad, la excepción, no la conocemos. Po ello, uno se sigue preguntado:

 ¿Cómo es posible que a estas personas electas,  se les siga permitiendo que dejen a la callada ciudadanía indefensa e impotente para seguir permitiéndolas que nos den un día sí y al otro también, espectáculos del  y ¡Tu Más!…¿Dónde se sitúan estos repartidores de lo público encargados de  defender y velar por nuestros “sagrados” derechos?. ¿De qué material están hechas estas personas que no se les cae la cara de vergüenza, para que sigan despilfarrando lo que no es suyo, que cobrando un dineral, no son ni tan siquiera eficaces, faltos de principios fundamentales, para impartir razonamientos, sentido común y un trato justo?... “nuestra materia, será sin ninguna duda de otra materia, la de nuestros padres, que pasaron la guerra, posguerra, reconversiones, crisis,  y un sin fin de penalidades y duros trabajos para llegar hasta aquí…”. Para confiar y votar a personas que uno creía de buena fe, nobles, honestos y responsables, y –resulta: que se están riendo de todos, viviendo con todas las prebendas, innumerables de contar; y encima se quedan con nuestro dinero, lo que es peor con nuestra dignidad, robándonos las entrañas, de todo aquello que con esfuerzo ejemplar habíamos ido consiguiendo a través de los años, aguantando carros y carretas, con la cabeza “gacha”, - sin rechistar- palabras algunas en desuso-. Y ahora esas nobles gentes, han de volver a padecer los abusos, del poder, de la mala gestión, de las palabras hueras, de métodos ingenuos, de la arrogancia y hasta de la falta de principios, de clase, de ingenio y de verdad, donde la mentira es su dogma, su hábitat natural, su credo, para seguir llenando sus valijas, sin mirar y sin importar quienes son los desdichados, que se quedan desnudos y al pairo, en un mar insolidario… Resulta repugnante, oír a muchos de ellos, en declaraciones, en medios de comunicación, subidos en los estrados aplaudidos y vitoreados, por todos esos “pobres ingenuos”. Y después de todo esto, no se nos defiende de tanto maleante, de tono violento, donde a cada paso en las ciudades, se encuentra uno con el noticiario de fechorías, que ponen de manifiesto, el caos y el desamparo, en el que se encuentran inmersos los ciudadanos, donde algunos con los años de sobra, no aciertan a comprender, como hemos llegado a esta lamentable situación. -Uno ya se sorprende de pocas cosas-, pero sinceramente, no podía pensar jamás, que pasada la transición, revestidos de europeos, presumiendo de demócratas, ejerciendo el voto, etcétera, todo sería más llevadero, más humano, más trasparente, menos egoísta y codicioso, más justo, más educado… Y sin embargo, aunque hemos mejorado en algunos aspectos, -¡¡ ya sería espantoso!!-, en otros muchos hemos reculado, incluso hemos perdido, confianza, dignidad, alegría, respeto,  elegancia, verdad y sinceridad.

No se trata de nostalgias, desfasadas y caducas, son cuestiones que se pueden observar, se han quedado en el camino, evidentemente otros son los tiempos y otras las personas, la sociedad y la política, pero hoy comenzamos a lamentar y a tener en falta, aquellos valores, aquella palabra, aquella personalidad, aquella bondad, con la que se nutría este pueblo. Ahora de nuevo contemplo, estampas de otros tiempos, donde los viejos, mayores, jubilados, pensionistas, asociaciones, incluso saliendo de las residencias, han tenido de nuevo, aun sin fuerza,  sin poder gritar y agitarse como lo hizo en innumerables ocasiones, con el fin de ganar derechos, con los que hoy especulan los que hemos nombrado, para defenderlos. Tan solo queda que, de nuevo nos den con la porra… Qué pena Señor… que pena

                Fermín González salamancartvaldia.es                blog taurinerias