¿Quién es el equivocado?

“Visitaba no hace mucho un sabio- religioso-franciscano-, el convento franciscano de-El Palancar-, en la provincia de Cáceres. Este sin duda es el convento más pequeño y austero del Mundo. Fue fundado hace cuatro siglos por el adalid de la penitencia, San Pedro de Alcántara. Al contemplar aquella pequeñez, aquella pobreza, aquella austeridad increíble; el sabio religioso queda un momento pensativo y exclama. Pero ¡bueno!... aquí ¿Quién es el equivocado, éste o nosotros?

Esto que me contaba en su momento el-Padre- David de la Calzada-; (ver foto), me da pie para en, mis recuerdos, de tantas entrevistas en Prensa, Radio y Televisión que realicé a: “Catedráticos, hombres y mujeres de oficios varios, personajes que bulleron en ambientes muy contrapuestos, artesanos, artistas y muchos amigos”… para preguntarme; ¿Alguno de ellos te impacto más?  Y al terminar nuestra charla. ¿Quién es el equivocado?... ¿Él o yo?

Pregunta esta última, que nunca tuvo contestación. Y que el maestro-Enrique de Sena (ver foto) lo definía con su habitual saber y precisión: “Al no ser crítico, podríamos tener la impresión de que-Anselmo SANTOS-, nos trae un mundillo discreto en cualidades o rico en virtudes. Pero en ningún momento cae en el viejo vicio de la hipocresía; de decirnos que todo mortal es un alma de Dios”…

Efectivamente. Don Enrique de Sena tiene toda la razón, pero… con nuestro personaje de hoy estuve a punto de romper todas las normas de conducta. Y ello no podría extrañar; ya que-Genaro-, era un personaje singular, pudiendo asegurar que hablando con él, nunca supe a ciencia cierta, si en nuestro diálogo: “Fuimos andando para allá y a pie para la vuelta”.

Hasta tal punto; que a algunos lectores que afortunadamente nos siguen desde hace muchos años y que saben de mí “preferencia” y ley por este personaje, me digan que escribo mucho sobre y de-Genaro. Puede que tengan razón, pero en mí disculpa está, que con él tuve largas parrafadas contándonos naturalmente “cosas” sobre lo divino y lo humano, del frío y del calor, de la caza y la pesca, de la ciudad y del campo.

“Recuerdo el día-15 de junio de 1984-, cuando-Genaro-, que ya rozaba los 80 años de edad; alardeaba pletórico de satisfacción  por los “mentideros” del-Barrio Garrido-,  de haber ganado un  concurso de pesca, en dura pero noble lucha entre compañeros, de pesca. Le localicé sentado en alto taburete y ante correspondiente chato de vino en el bar-TABAR-. Nada más verme aparecer, la sonrisa socarrona de-Genaro- y tocado con su inseparable gorra bilbaína me dio a entender que esperaba la pregunta…

¿Es cierto-Genaro-, lo que me cuentan?

Y… ¿Qué te han contado?

Bueno, no empecemos, bien sabes tú a lo que me refiero.

No me contesta, pero dirigiéndose al dueño de del bar le pide que le dé su trofeo, que en el anaquel de las botellas destaca. Y me lo da. Cuando lo tengo en mis manos; aquel objeto  de mármol con base y figura de pescador incrustada, me trasmite las vivencias de un hombre lleno de vitalidad, ya pasado los  80 años de edad. Y GENARO se “enrolla” conmigo contándome a su manera la captura de un barbo “emboscao” buscando mil matices nuevos en la expresión para contarme la lucha sostenida con la “fiera” piscícola.

Pero algo que me dijo GENARO- en la despedida me emocionó profundamente: “Me han dicho que de este trofeo, lo que más vale es el mármol”.

NO. Genaro “Lo que más vale de este-Trofeo-, de este primer premio, logrado por primera vez pasados los 80 años de edad; es tú ilusión”. Esta ilusión que te ha permitido, a pesar de tú “jodía pata mala”, como bien recuerdas en numerosas ocasiones, conseguir el premio, hacer amigos, tener nuevas vivencias y hacer bueno el dicho… de que nunca es tarde , si la ilusión es buena. Y tú la tienes por arrobas.

Guillermo LASO, el fotógrafo nos hizo la foto a contraluz y se hacía cruces de la vitalidad del inefable-Genaro-y hasta intentó el “caparle la gorra bilbaína”, cosa que no permitió.

Como verás Genaro; otra vez estoy escribiendo de ti. Y como verás también: “En estas charlas nuestras, ya habituales; siempre termino sin saber, si  en realidad hemos ido… andando para allá y a pie para la vuelta”.

Y termino como empecé: “… al contemplar aquella pequeñez, aquella pobreza, aquella austeridad increíble; el sabio religioso se queda un momento pensativo y exclama” ¡pero bueno!... Aquí. ¿Quién es el equivocado?... ¿ÉSTE O NOSOTROS?