“La madrugada de este sábado al domingo”. Osea, la madrugada del domingo

Toca adelantar el reloj. A las 02.00 serán las 03.00, dando comienzo así al horario de verano. Un cambio aparentemente superfluo que, sin embargo, puede tener una serie de consecuencias en la salud si no se toman las medidas adecuadas.

El cambio de hora de verano suele ser más perjudicial que el de invierno, con especial incidencia en niños y mayores, más sensibles a los cambios. Esta alteración puede llegar a provocar un amplio abanico de síntomas como trastornos en el sueño, cambio de humor, cansancio, mareos, dolor de cabeza o problemas digestivos, entre otros.

Un 10%  de patologías derivan de la  mala la calidad del sueño , en días posteriores al cambio de hora. A esto hay que sumarle la situación actual derivada del Covid-19, a la que diversos estudios achacan problemas en la conciliación del sueño, ansiedad, incertidumbre...

 Este trastorno, conocido ya popularmente como coronasomnia, que podría aumentar su incidencia con el cambio de hora, unamos la tortura diaria, el gota a gota de fallecimientos o ingresos derivados del virus.

¡Zas! como la  mosca que nos toca hasta la medula con  su revoloteo alocado, llega el horario de verano, que no ayuda en nada al alicaído ánimo de los españoles.  Miren, miren los ojos del amigo, (es lo único que vemos o nos deja ver la mascarilla) vecino o sencillamente de la persona que nos encontramos en la cola del super… tristeza, falta de brillo, ilusión, cansancio y eso que no ha llegado otro amanecer en el que arrastramos horas de insomnio.  

 No sé cómo harán el cálculo, parece evidente que si se puede aprovechar la luz solar y encender la eléctrica unas horas más tarde, se está haciendo un uso más eficiente de los recursos energéticos. ¿Cuánto ahorra el ciudadano de a pie? Nada

 ¿Qué sería de ellos sin poder tocarnos la moral a cada rato con restricciones?


Pues eso es lo que pretenden después de muchas promesas… falsas Si en toda Europa se discute quedar definitivamente con el horario de verano o de invierno.  Aquí se discute si nos quedamos con el de verano o con el de super verano. ¡País de locos!

Nadie se acuerda que antes de la crisis del petróleo y de que se instaurara el cambio de hora en la UE,  nosotros estábamos ya en horario de verano permanente desde 1941. Recuerden señores gobernantes... "Cambiando la hora no se cambia la duración del día" y sí aumentan riesgos de enfermedades físicas y mentales. Dejen  de mirar su ombligo y recuerden a aquellos que recurren para que les den su voto.