Carisma

“Dicen algunos eruditos que las buenas entrevistas son aquellas en las que el entrevistador inventa, crea respuestas y esboza un clima muy lejos de la realidad”.

Y ello es bien cierto. Por ello hoy me agradaría el poder “contaros” algunas situaciones en que me vi “envuelto” durante la elaboración del libro ‘Gente mala’, “como la vida misma” 64 personajes salmantinos. Es un libro que podría haberse titulado también perfectamente: ‘Personajes Insólitos’, ‘Con Carisma’, ‘Salmantinos de Pro’ en definitiva; ‘Personajes humanos’ (Ver foto).

“He quedado con Jesús, en un difícil empeño, irnos un día cualquiera de este mes de julio, cuando venga de verdad el verano, al Patio Chico y allí tratar de imaginar como hacía Laínez Alcalá, que estábamos en “la mar de Salamanca”. Que la Pesquera del Molino susurraba. Y que en Matacán un faro de señales indicaba a los aviones el tener vía libre en su singladura”.

-Teyo.

Dime prenda.

-¿Eres muy salmantino?

Sí, salmantino cien por cien. Primero soy de Boadilla y luego de Salamanca; porque es cordial, amable y no hay ninguna ciudad en Europa como ella.

-Teyo… (Ver foto).

Dime rey.

-¿Eres un genio?

Hombre. Soy servicial, dicharachero, me gustan mucho las fiestas… soy humano. Hace tiempo me imprimió un cartel un amigo mío de Valladolid en el que ponía: “Aunque usted no se lo crea; dos genios tiene Boadilla; Teodoro el de las obleas y… Teyo el de la Angarilla”.

Algunos retazos de estas entrevistas que hoy estoy recordando; podían quedar a falta de “salsa”, bien por parte de quien esto escribe o del propio personaje entrevistado. Pero estoy seguro que con la persona con la que hablo hoy, esto ni puede ni debe pasar, con Amador no corro ese riesgo, pues él hoy “pone” toda la salsa en la cazuela, bien sea para langosta, bogavante y también le va con merluza. Es simple y sencilla; aceite (de cacahuete), un poquito de limón, machado de ajo, unas alcaparras y se agregan unas almendras machadas. La langosta, a ser posible viva, la abres al medio, la metes al fuego y la dejas que se haga un poquito. Luego la retiras, echas la salsa en todo el centro, la vuelves a meter en el horno y la dejas dorar. Luego se sirve, siendo al final; una langosta  con salsa de almendra que está… ¡Vamos… para chuparse los dedos!

Recuerdo aquel día lejano en que Sebastián “Chan”, me localizó con motivo de que yo buscase acomodo para aquella paloma mensajera portuguesa que había encontrado herida en el tejado de La Catedral. Pronto me acordé del buen amigo César, que tenía un palomar en su terraza. Aceptó encantado el encargo y la paloma junto a los palomos buchones pasó unos días hasta su total curación. Allí estuvo, hasta que en una tarde desapacible César, “Chan” y yo la liberamos contemplando complacidos como aquella paloma mensajera volaba en busca de su libertad (Ver foto)…  ¿LLEGARÍA A SU DESTINO?...

“Hasta los Paúles, Salesianos de la carretera de Aldealengua y más de cuarenta colegios era el itinerario de Antonio y su caballo “Blanco” cuando repartían el pan. Todos los días a galope tendido y algún exceso en la velocidad cuadrúpeda. Detrás de ellos los dos perros de la casa, a los que se unían otros callejeros con ganas de jarana y más de un gato huyendo despavorido;  algunas veces también los Guardias Municipales. ¡Aquello era un espectáculo que ni en el Circo Price!

Y los Guardias ¿Qué te decían?

Pues multa que te crió… Recuerdo que un día por la calle Gran Vía le hice un “quiebro” con el caballo “Blanco” a un Guardia que se había puesto delante. Pero como ya me conocían al poco rato se presentaron en la Panadería muy enfadados y preguntando a voz en grito… Antonio ¿Por qué no has parado?... Pues porque el caballo no tiene frenos. Me “cascaron” cinco pesetas de multa.

Nunca hay que olvidar qué: “El lector agradece la oportunidad que le ofrecen  (tal es el caso), de conocer un poco más al entrevistado. Es decir, que la entrevista periodística a lo largo del tiempo es una especie de manual de historia personal, de brochazos biográficos del entrevistado”.

NOTA. –CARISMA-: “Don gratuito que conceda Dios con abundancia a una criatura humana”. TAL CUAL.