Profundas raíces

Decía mi buen amigo el poeta José Ledesma Criado: “Y el viento pasa borrando huellas, brisa de barros rojos, arcillas que ya fueron, húmedas soledades”.

Le hice una entrevista a María Hernández ‘Mari’ (Ver foto): un lunes 25 de julio de 1988 ¡Dios mío, como pasa el tiempo! en la sobremesa de una copiosa y sabrosa comida: “Selección de fiambres al huevo hilado, espárragos con salsas española y tártara, langostinos naturales con dos salsas, solomillo con guarnición y ensalada del tiempo. Y para ¡terminar! cochinillo asado que nunca puede faltar. Todo ello acompañado con vino, cava, tarta helada licores y café”.

¡Vive Dios que la entrevista la empezamos, pero qué bien… bien!

En aquellos tiempos Mari ya no cumplía años… yo tenía 54 y como bien dice el poeta amigo: “El viento ha borrado huellas, arcillas que ya fueron y… muchas soledades”.

Estábamos de charla en una terraza acogedora de un pueblo estupendo, Peñaranda de Bracamonte, (Ver foto) hablando de lo divino y humano, mientras escuchábamos difuminado los murmullos y el revuelo de la gente que comía en el establecimiento en las primeras horas de una tarde calurosa:

- Hablemos de tú madre, Mari

- ¡Mí madre era una  guisandera de pueblo, pero con mucho arte! Y una gran repostera.

- ¿Salíais a los pueblos a dar banquetes?

- Ya lo creo. Pues antiguamente a la gente pudientes de los pueblos les gustaba “lucir” sus casas en los acontecimientos y teníamos que trasladarnos para darles allí el banquete; bien de bodas, o de comunión, cantos de misa de sacerdotes que entonces había muchos, en fin todo lo que salía, mayordomías de los Cristos y vírgenes más venerados en cada pueblo, las fiestas.

- ¿Han cambiado mucho esas comidas en relación con las de ahora?

- Pues sí. No siendo los asados que guardan la tradición y que yo procuro ser fiel, conservando calidad y cantidad, como mi madre me enseñó.

- ¿Conociste a mucha gente importante en esta singladura?

- Pues sí. A mucha. Te diré una cosa curiosa; cuando el pobre “Paquirri” entraba por la puerta me decía a voz en grito… Mari… ¡las natillas que no se te olviden! Le gustaban muchísimo. De políticos un montón, Suárez, Fraga, Landelino Lavilla.

Y en tiempos más remotos, Nicolás Franco y su hermana Pilar, aristócratas,  y gentes de todas las profesiones… Camilo José Cela, era un buen gastrónomo… huevos fritos con farinato  y queso de cabrales era lo suyo.

- ¿Eres muy mandona?

- Mucho. Cien por cien. No puedo remediarlo; si veo una cosa mal  lo digo. Soy muy crítica también conmigo misma.

- ¿Satisfacciones?

- Muchas. Hace unos días unos señores ya mayores me decían: “Señora, señora, ¡Cuánto tiempo ha pasado!... Tuvieron la comida de bodas hace 65 años con nosotros, y a esta familia la hemos servido banquetes de boda en tres generaciones, pues ahora se casará su nieta y la comida será en nuestra casa. Eso me hace sentir una ilusión más viva que nunca; por estas ‘Porfundas raíces’, que nos unen.

- ¿Muchos premios?

- Sí, bastantes. En ¡París! Nos dieron el de-Prestigio y Tradición”-… Y te puedo contar algo curioso sucedido en nuestro Restaurante: “Hace poco tiempo se sentaron en el comedor unos señores muy endomingados. Y no sé ¿Por qué?... a mí me dio la impresión de que fueran Inspectores de Hacienda. Eran las 13,30 de la tarde y les dije; que tenían que esperar hasta la 2 dado que su interés por los asados  no permitía que fuese antes, pues no salían del horno hasta esa hora para estar en su punto. Yo pensaba angustiada; estos señores me ¡van a traer cola! Pues están pendientes y husmeando todo. Cuando ya me pidieron la nota y pagaron, uno de ellos me dijo muy solemne: “Señora… ¡la felicito! ¿Quiere usted firmar este cuestionario?... Era para la-Guía MICHELIN- de CAMPSA”-.

- Hoy... (¡Ocurrió hace 33 años!)… me fui a un entrañable pueblo grande-Peñaranda de Bracamonte-, en busca de un personaje singular-Mari- y aseguro que lo encontré cumplidamente en su cabaña… Bueno, en Las Cabañas, establecimiento con solera y profundas raíces; pues de sus abuelos y madre le vienen la afición y saberes. Ella es la “la “mandamás”… ahora.

- Pues hoy, son sus hijos quienes llevan las riendas de este secular negocio… y ¿Mari?... pues a ella y para muchos de nosotros que “aún estamos aquí”: “El viento ha pasado borrando huellas, brisas de barros rojos, arcillas que ya fueron, húmedas soledades”.

Artículo dedicado a Mari de Las Cabañas y a su saber estar.