Día 8 de marzo, Día de la Mujer Trabajadora y de Lucha por la Igualdad de Derechos

El 8 de marzo tiene un valor simbólico para todas las mujeres del mundo, puesto que representa la lucha incesante por la obtención de la igualdad entre hombres y mujeres en cuanto a derechos y libertades. Y hay que señalar que pese a los avances experimentados aún queda mucho camino por recorrer tanto en nuestro entorno más cercano como a nivel mundial.

Giulia Balzano, Paula Acero y Nadia Rodríguez

Defensoras de los Derechos Humanos

El 8 de marzo se recuerda a la mujer como sujeto de derechos y libertades en todo el mundo. Ese día de 1875 las trabajadoras de una fábrica de textiles de Nueva York protestaron multitudinariamente por los bajos salarios que la empresa les daba, unos salarios que no llegaban ni a la mitad del salario de los hombres de esa misma empresa, aun cuando ejercían el mismo trabajo que ellas. Además, a este hecho se sumó la petición de reducción de la jornada laboral, que por entonces superaba las diez horas diarias. La policía reprimió con enorme violencia esta protesta, produciendo 120 muertes. Esto llevó a las mujeres a organizarse en un sindicato para defender sus derechos laborales. Finalmente, 100 años más tarde, se implantó oficialmente el 8 de marzo como el Día internacional de la mujer trabajadora.

A día de hoy, el 8 de marzo tiene un valor simbólico para todas las mujeres del mundo puesto que representa la lucha incesante por la obtención de la igualdad entre hombres y mujeres en cuanto a derechos y libertades. Y hay que señalar que pese a los avances experimentados aún queda mucho camino por recorrer tanto en nuestro entorno más cercano como a nivel mundial, ya que todavía no se ha alcanzado una universalidad total de esos derechos.

Debido a la situación global de pandemia de covid-19, razones de salud pública imposibilitan las habituales concentraciones para reivindicar públicamente nuestra lucha por la necesaria igualdad. Sin embargo, esta situación no nos impide seguir creciendo y fortaleciéndonos, realizando una reflexión sobre el papel de la mujer en la actualidad y durante esta pandemia.

Cada vez es más amplia la esfera de participación de las mujeres en diversos ámbitos. Hemos aumentado nuestra representación política, cultural, social y económica a lo largo de estos últimos años. Actualmente, las habilidades, perspectivas y experiencias de las mismas contribuyen eficazmente en las principales decisiones de carácter político y legislativo que ayudan al buen funcionamiento de los Estados. Las diversas líderes políticas han demostrado en plena crisis sanitaria lo indispensable de sus actitudes a la hora de afrontar las dificultades de un mundo globalizado.

Queremos conmemorar el esfuerzo incesante de todas las mujeres del personal sanitario y asistencial, que han estado en primera línea en la batalla contra el virus, y el trabajo de profesoras, limpiadoras, cajeras, policías y militares que han ayudado en la constante lucha contra la covid-19. Apoyamos también a las mujeres cuyas profesiones se han visto drásticamente afectadas tras la llegada del virus y a aquellas que se han visto obligadas a trabajar a tiempo parcial o quedarse en casa para ocuparse de sus familiares o de personas con incapacidades.

Queremos alzar la voz por todas las mujeres como madres, como hijas, abuelas y nietas que han sufrido violencia machista en el marco familiar. Nos encontramos con un aumento del 30% de la violencia de género como consecuencia del confinamiento domiciliario adoptado por los diversos gobiernos para frenar la ola pandémica, dejando a las mujeres en una mayor situación de vulnerabilidad al no poder salir de sus casas y tener que convivir con su agresor. La pandemia nos ha revelado las profundas grietas que aun a día de hoy siguen existiendo en la sociedad. No solo las injusticias y las discriminaciones han salido a la luz, sino que también existe el riesgo de que se pospongan los avances en materia de derechos e igualdad.

Este 8 de marzo, aunque diferente de los del último siglo, sigamos reivindicando las libertades de las mujeres y la igualdad de género en todos los ámbitos de la vida: exigimos una verdadera equidad laboral, mayor representación política y paridad en el acceso a los puestos de poder, la valoración de los trabajos domésticos, una lucha real contra la violencia de género y que se tomen todas las medidas necesarias y efectivas para alcanzar el fin definitivo de cualquier tipo de discriminación.