Aljamas y juderías de Castilla y León, un ejemplo de conciliación de culturas

Las ciudades de Castilla y León guardan, en mayor o menor medida, restos de un pasado en el que convivieron con las aljamas
El Museo Judío David Melul en Béjar

El avance de la Reconquista y las luchas internas por el poder en la Corona de Castilla incidieron en el florecimiento y destrucción de muchas juderías, algunas de las cuales solo constan en archivos. Las ciudades de Castilla y León guardan, en mayor o menor medida, restos de un pasado en el que convivieron con las aljamas, que se apretaban junto a las faldas de los castillos y sus calles tomaban el nombre de los oficios de quienes las habitaban.

Este paisaje urbano puede seguirse hoy en muchos cascos históricos de la región, con un atractivo singular y la memoria de comunidades judías que habitaron en Castilla y León. Hay que señalar que, salvo en las importantes aljamas, no era frecuente que en las juderías se hiciese ostentación arquitectónica o artística hacia el exterior. De ahí que los signos que perseguimos los hallaremos en el peculiar entramado de las calles estrechas o restos de sinagogas reconvertidas en iglesias. Muchas difuminando casi por completo su pasado sefardí.


La organización gremial típica judía tuvo un impacto decisivo en la estructura urbana de las ciudades como las conocemos actualmente. Un ejemplo claro lo encontramos en la ciudad de León. En el resto de la región, según el portal de Turismo de Castilla y León, destacan las aljamas y juderías de Burgos, Amusco y Aguilar de Campoo (Palencia), Benavente y Zamora (en la actualidad no quedan restos), Ciudad Rodrigo y Béjar, en Salamanca, Cuéllar y Segovia, y Arévalo, en Ávila.