Portugal no aliviará el confinamiento hasta después de Semana Santa, a pesar de la notable mejoría de la situación sanitaria

Descenso de todos los indicadores durante los últimos 15 días. “Siendo sensatos, podemos decir que lo peor ya pasó”, ha dicho Marcelo Rebelo de Sousa

Vista aérea de la ciudad de Lisboa

La Asamblea de la República de Portugal ha aprobado este jueves otra renovación del estado de emergencia vigente en el país desde el pasado 9 de noviembre.

El presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa, en el habitual mensaje que dirige a la nación tras las más decisivas renovaciones del estado de alarma, ha advertido de lo tentador que sería para los dirigentes comenzar ahora un progresivo alivio de las medidas de confinamiento estricto que vive la economía y la sociedad portuguesa. El Presidente ha adelantado, sin embargo, otro escenario: que la actual situación se mantenga sin ningún tipo de atenuación hasta después de Semana Santa.

“Es muy tentador defender que hay que desconfinar lo más rápido posible”, ha reconocido Rebelo de Sousa, para argumentar a continuación que ésta sería una decisión que llevaría implícito “cometer el mismo error”. El Presidente ha recordado que, a pesar del descenso importante de todos los indicadores –nuevos contagios, fallecidos e ingresos-, el sistema sanitario portugués hace solo un mes estaba al borde del colapso y pidiendo ayuda a los socios europeos, y que aún hoy “los hospitales están al doble de lo recomendado por los expertos y las unidades de cuidados intensivos a más del doble”.

Así pues, en Portugal no solo no cambia nada sino que la rigidez de las medidas actualmente vigentes se podría prolongar hasta después de Semana Santa: “Tenemos que ganar el verano y el otoño de aquí a Semana Santa”, ha dicho el Presidente de Portugal. No es la primera vez que Marcelo Rebelo de Sousa considera esenciales estos primeros meses del año en relación a la solvencia sanitaria, social y económica a largo plazo. Ya en su intervención de enero advirtió que los sacrificios realizados ahora podrían garantizar a los portugueses un verano y un otoño sin sobresaltos.


Actualmente, el país mantiene cerrada toda la economía no esencial así como la educación presencial, junto con el “deber cívico de recogimiento domiciliario” y la obligación de teletrabajo.

El Presidente ha asegurado que hasta dentro de un mes o mes y medio no habrá en Portugal el suficiente número de vacunas que permita plantearse una desescalada con garantías. Ese es “el marco esencial para la estrategia en curso” y lo contrario sería “abrir sin criterio, por cansancio”, ha sostenido Rebelo de Sousa.

Las clases online y la permanencia de muchos negocios obligatoriamente cerrados son factores que presionan particularmente a las autoridades portuguesas, pero por las palabras del Presidente de la República, pronunciadas durante la noche de este jueves, parece que nada va a cambiar antes de Semana Santa.

A finales de enero el país vivió días de angustia, con el sistema sanitario desbordado y filas de ambulancias a la entrada de los principales hospitales con enfermos covid teniendo que ser atendidos en su interior. “Si somos sensatos, podemos decir que lo peor ya pasó” pero “no cometeremos los mismos errores”, lo que implicaría “unas semanas más de sacrificios pesados”, ha sostenido Marcelo Rebelo de Sousa.

La nueva prórroga del estado de emergencia estará en vigor del 2 al 16 de marzo. Este segundo estado de emergencia con causa en la situación pandémica está vigente en Portugal desde el 9 de noviembre de 2020.