La verdadera historia de Peter Pan

  J.M. Barrie

 

James Matthew Barrie era un escritor y dramaturgo muy conocido cuando no obstante su obra que le aportó fama internacional fue, Peter Pan o el niño que no quería crecer, como los escritores siemrpe deseamos aportar y hacer disfrutar a nuestros lectores, dando mas y mas… en 1911,  lo convirtió en una novela infantil titulada Peter Pan y Wendy. El personaje se hizo muy popular pasando a adaptaciones a musicales y cine, la más famosa fue la de Walt Disney en 1953.

 Lo más curioso es que detrás de un niño que no quería crecer, se esconde una historia real Michael Llewelyn Davies. Amigo del autor.

Barrie, no había tenido una infancia feliz pese a nacer en el seno de una familia acomodada del pueblo de Kirriemuir, Escocia, año 1860. Ello se debió a la muerte de su hermano mayor, David (la superficie congelada de un lago se hundió a su paso, cuando patinaba sobre ella), el impacto emocional  que causó en su madre  fue de tal gravedad que le ignoraba o le trataba despectivamente, mientras el padre se mantenía al margen afectivo, como era costumbre en la Inglaterra victoriana. Es posible que esta situación le afectase psicosomáticamente, pues experimentó un considerable retraso en el crecimiento -un paralelismo primigenio con Peter Pan- del que sólo se recuperó cuando se trasladó a Londres y empezó a escribir. En realidad la recuperación fue parcial, pues el enanismo la acompañó toda la vida (no superaba el metro y medio de altura), lo que no fue obstáculo para que en 1894 se casarse con una actriz llamada Mary Ansell. El matrimonio resultó un fracaso; según unos porque ella sólo quería su dinero, según otros porque él sólo buscaba la madre que no tuvo. Se divorciaron en 1909, al saberse que Mary tenía un amante. En 1897, Barrie había conocido a un matrimonio formado por Arthur Llewelyn Davies y Sylvia du Maurier. Tenían tres hijos, George, John y Peter, de cuatro, tres y dos años respectivamente. En 1900 llegó el cuarto, Michael y en 1903 un quinto, Nicholas.

 Barrie conecta especialmente con el primogénito y con Michael, hasta el punto de que el nacimiento de este último lo reflejó en una novela fantástica titulada “The little white bird”,El pajarito blanco, también conocida en algunas versiones como Adventures in Kensington Gardens (Aventuras en los Jardines de Kensington), en el que apareció Peter Pan por primera vez, como un bebé, capaz de volar gracias al polvo de hadas y a pensamientos maravillosos.

Aunque el término fue creado por el psicólogo estadounidense Dan Kiley en los años 80 para referirse exclusivamente a hombres que presentaban una fuerte resistencia a madurar, Peter Pan, es la sublimación de la etapa más feliz de Barrie, su infancia. La anterior a la muerte de David, era una combinación de Michael y George con el nombre del tercer hermano. En 1907 falleció Arthur, y Sylvia tres años más tarde, de manera que los niños fueron adoptados por Barrie. Esto estrechó aún más los vínculos afectivos y es inevitable identificar a los Llewelyn Davies en la familia del personaje de Wendy. En 1915, muere George, durante la Primera Guerra Mundial, el escritor y el joven pasaron a ser como uña y carne. Davies estudió en Eton, desde donde mantuvo correspondencia diaria con su mentor, al que llamaba Tío Jim, ya que no se adaptó bien al alejamiento y las pesadillas que tenía desde niño se agudizaron. No obstante, logró sobreponerse, hizo amistades y se convirtió en un alumno brillante, especialmente dotado para la poesía y el arte.

Eso le abrió las puertas de las universidades de Oxford y París, donde se formó en artes. En la ciudad inglesa se hizo amigo inseparable de Rupert Buxton, hijo de un magistrado aristócrata, que también componía versos y le gustaban las artes escénicas. Al parecer, Buxton fue la única amistad de Michael con quien Barrie congenió; otro amigo, Robert Boothby, que luego sería político del Partido Conservador, confirmaría décadas después que la  relación era una relación entre los dos jóvenes.

Hablaba con conocimiento de causa porque él también lo era y además, como amigo íntimo de Michael, desveló que éste ya había tenido relaciones de ese tipo anteriormente con otro estudiante llamado Roger Senhouse. Asimismo, describió la relación del joven con Barrie como morbosa e insana, aunque descartando cualquier matiz sexual en ella. Nicholas, el menor de los Llewelyn Davies, también negó que su padre adoptivo hubiera hecho jamás, algo inapropiado con ellos.

Sin embargo, la de Michael y Buxton apunta que fue desencadenante del trágico final de ambos. Ocurrió el 19 de mayo de 1921 en un lugar conocido como Sandford Lasher, un rincón del Támesis cercano al muelle de Sandord Lock, no lejos de Oxford, donde el río alcanza entre seis y nueve metros de profundidad. Los dos se ahogaron mientras se bañaban, originando muchas especulaciones.

Sandford Lasher forma una especie de embalse de aguas aparentemente tranquilas pero que estaban consideradas peligrosas por la corriente, tal como advertían varios carteles del entorno, ya se habían producido desgracias con anterioridad. Los dos jóvenes, hicieron caso omiso de las señales y se metieron, sabiendo que Michael no era buen nadador. Algunos testigos declararon haber visto cómo Buxton nadaba hacia su amigo, para intentar ayudarlo; no obstante, también dijo que no vieron movimientos violentos, como suele pasar cuando se intenta salvar a alguien.

Hasta aquí la verdad sobre Peter Pan. La parte psicológica indica que una persona que sufre este síndrome muestran rasgos en su personalidad sesgadamente infantiles, como consecuencia tienen una gran dificultad para asumir responsabilidades y compromisos de cualquier tipo; en el plano laboral, otros en lo sentimental.

El principal rasgo: la inmadurez emocional. Tienen arrebatos propios de la adolescencia. Su gestión emocional es inadecuada y sus sentimientos suelen manifestarse de una manera desmedida, rabietas, arrebatos de ira, euforia o una tristeza intensa y angustiosa. Suelen idealizar la juventud y les cuesta aceptar el hecho de que se están haciendo mayores.

El sentimiento de confianza ha fallado y existe una gran inseguridad en ellos mismos y con el mundo. En muchos casos, la capa externa nos ofrece personas seguras, incluso manifestar un ego exagerado para compensar su falta de autoestima interna. Aunque no suelen reconocerlo, sufren, pero viven huyendo de una realidad dolorosa, evitando hacerse cargo de su dolor. Prefieren quedarse viviendo en la tierra de Nunca Jamás.

¿Qué pudo ocurrir?

El origen de estas dificultades las encontramos en la infancia o adolescencia Cuando una etapa no se resuelve con éxito, el niño quedará fijado a la misma; al quedar sin resolver volvemos a ese momento, a ese recuerdo, a esa vivencia una y otra vez, como si de un  asunto pendiente se tratase. Nos encontramos con dos vías por las que se llega al síndrome de Peter Pan:

 Una de ellas, es haber sufrido carencias afectivas o situaciones traumáticas. Cuando esto sucede, el niño no adquiere seguridad y confianza, sentimientos básicos para el desarrollo consigo mismo y el mundo que le rodea. Si no hace frente a sus inseguridades y miedos, llega a la vida adulta siendo incapaz de proporcionar seguridad y confianza en otros, no está preparada para afrontar responsabilidades y dificultades ya que no confía en si mismo. Es un problema emocional de capacidad y autoconfianza.

Existe otra causa distinta. A veces, los peterpanes son niños que tuvieron una infancia feliz, sin traumas ni carencias, pero su infancia y adolescencia la han idealizado como la mejor etapa de su vida. A priori esto no supondría ningún problema, pero sí, haber vivido en una burbuja en la que no existían las responsabilidades.

Los padres nunca debemos sobreproteger a los  hijos, según que edad le mostrará sus deberes y obligaciones.

 La vida a medida que crecemos se va haciendo más difícil, al no estar preparado provoca una fuerte angustia por su carecer de recursos. Idealizan etapas anteriores, en las que eran libres, felices y despreocupados… y se van quedando atrás.

 Aunque estas personas pueden sentir atracción por ciertas actividades propias de la infancia y adolescencia como un mecanismo de defensa para negar el hecho de que han crecido, el síndrome de Peter Pan no consiste en ser un poco infantil. Son niños, atrapado, en el cuerpo de un adulto, con rasgos de personalidad muy rígidos, que les mantienen en un estado de inmadurez, irresponsabilidad y egocentrismo, característicos de otras etapas de la vida.

Otra vez un cuento clásico, no lleva a una patología severa,  y el País de Nunca Jamás, se vuelve nuestro carcelero.