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Martes, 2 de marzo de 2021

Soldados salmantinos durmieron con los fusiles al lado de la cama, en la noche del 23F

Alberto Moreno, que estaba haciendo la mili en la capital charra, relata en Cope cómo vivió una jornada de puro miedo en la que los mandos les prohibieron usar el teléfono y encender las radios

Golpe de estado de Antonio Tejero en el Congreso. Foto cope.es

Con apenas 18 años, el 23 de febrero de 1981, día histórico en España por el golpe de estado de Tejero, Alberto Moreno vivió una jornada de puro miedo en el cuartel de Ingenieros de Salamanca, donde hizo el servicio militar como voluntario, según ha relatado hoy en la cadena Cope. Las primeras horas de aquella fecha fueron de verdadera incertidumbre, ya que los mandos militares les cortaron cualquier vía de comunicación. No podían usar el teléfono y les prohibieron de forma tajante encender las radios, con la amenaza de que dormirían en el calabozo.

Apenas se enteraban de lo que estaba pasando, pero ciertos rumores hacían presagiar lo que podía ocurrir más allá de las verjas del cuartel. Les mandaron salir al patio de armas a formar. Pensaron en una especia de guerra de Estado e incluso peor. Los peores momentos se vivieron cuando llegó la noche, cuando el ‘turuta’ tocó la ‘generala’. Les mandaron directos al polvorín del cuartel y durmieron con las trinchas puestas y los fusiles al lado de la cama.


Al día siguiente, las calles de la capital salmantina se desbordaron de manifestantes. Les llegaron a comentar que no podía pasar absolutamente nadie, incluso que disparasen si era menester. Les llegaron a calificar de terroristas. A Alberto no le quedó más remedio que aguantar todo lo que les decían, sin saber muy bien lo que estaba ocurriendo. Y así estuvieron tres días recluidos. Hasta que no volvió a Palencia una semana después de lo sucedido, no fue consciente de la magnitud del suceso, que pasaría a los anales de la historia de España.

Fuente cope.es