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Domingo, 7 de marzo de 2021

Hombres que se hacen cirugía facial para parecer más hombres

Después de conseguir poner de moda, hace ya unos años,  el hombre “metro-sexual” caracterizado por su interés de  acercarse a los gustos más actuales de las mujeres (un hombre más objeto, preocupado por su estética, con su figura más estilizada, cuerpo depilado, uso de abundantes productos cosméticos, elección de su propia ropa y comida sana, más sexy, etc.), parece que el mercado ha descubierto que se habían pasado un poco en el grado de afeminamiento y ahora ofrecen complementos, para que la cara de los metrosexuales sea más viril, más masculina.

Lo llaman “masculinización facial”, cambiar la cara para parecer más hombres y ser más atractivos. Una nueva moda entre  hombres jóvenes y adultos que perfecciona al hombre metrosexual, dejando claro que es un verdadero hombre

Ya sabe usted que el “mercado” no solo se ocupa de ofrecernos todo tipo de cosas que se compran y se venden, sean necesarias o no, artísticas u horteras. Hace lo posible por convertir a las personas  en un objeto erótico y conseguir que las personas tengan valor en el mercado de la seducción.  Para ello, claro, tienen que comprar todo tipo de productos. Son un  chollo comercial.

No definen abiertamente qué es ser “más hombre”. La publicidad no define, no explica y analiza las cosas, solo se propone que compremos algo (por ejemplo,  un coche, asociándolo a la figura de una mujer sexy).

¿Qué es para usted ser más hombre? Yo no lo sé. Por eso conviene analizar  lo que proponen cambiarnos. Veamos.

Tres cosas fundamentales nos ofrecen, asegurándonos un efecto “mágico” en los demás. Y no solo en las mujeres, aunque tendremos grandes resultados con ellas. Con la palabra resultados se refieren a tener éxito en el “mercado de la seducción” (sexual, laboral, comercial, político, etc.)

En primer lugar,  hay que  cambiar los pómulos, para que sean más alargados y rectangulares;  así la cara parecerá más angulosa (será que ahora se nos viene encima el “arte cubista” en nuestro propio cuerpo).

En segundo lugar,  hacer la mandíbula  más cuadrada, con ángulos en lugar de curvas (parece que las curvas se deja para el gran objeto, la mujer) .

Por último, conseguir un mentón prominente, de  esos que dicen “aquí estoy yo” .

Solo con  estos tres cambios se producirá un milagro social: usted tendrá una cara con líneas más marcadas y parecerá un hombre más hombre, más firme, más convincente, más duro y más atractivo. ¿Quién se puede resistir a esta oferta? ¡Es una toda una ganga!

También nos dicen: “ si algo más de sí mismo no le cuadra, puede pedir que le cambiemos lo que quiera”. Nuestro cuerpo será, cada vez más, un corta y pega.

De hacerse uno mismo, luchando por la vida, hemos pasado a algo más cómodo: “ponerse en las manos de un cirujano o cirujana”.  Me recuerda aquellos anuncios, que prometen ponerte en forma, mientras estas sentado en un sillón ¡Genial!

La moda consigue, de hecho, algo milagroso, como podrá usted mismo comprobar revisando  fotos de hace años: lo que  estaba de moda antes, nos parece ridículo ahora. A la vez, si el mercado lo desea, podrá volver a conseguir que hasta lo más absurdo se ponga de nuevo de moda.

Un solo ejemplo. La primera vez que vi, en mis viajes,  los pantalones anchos que llevaban la culera entre las rodillas, lógicamente sin el culo dentro, porque, como usted sabe, está más arriba (en  realidad, es un arte verlos andar o  pretender correr con ellos ), me dije, tonto de mi: ”esto seguro que no llegará a España”. Pero somos igual de tontos, por lo que parece.

¿Qué otros ejemplos se le ocurren a usted?

Al final, el cuerpo de los hombres y las mujeres serán como el resto de los objeto; deberemos cambiar de moda cada estación del año ¿Habrá una cara de verano y otras para cada una de las estaciones?  Y como no será fácil ser tan creativos,  recurrirán a la moda de los años sesenta, ochenta o al tiempo de los hombres Cromañón.

 La vida de la humanidad es cada vez más divertida.