Advertisement Advertisement Advertisement
Domingo, 7 de marzo de 2021

Carnestolendas

El carnaval tiene estilos diversos según las regiones y las tradiciones

Es una palabra bonita y sonora pero cuyo significado conocen ya muy poquitas personas. Y curiosamente equivale y significa lo mismo que carnaval. Carnestolendas es una palabra compuesta de dos palabras latinas: carnes, cuyo significado es obvio, y “tolendas” que significa que las carnes en este caso han de ser retiradas de la comida en tiempos de cuaresma. Carnaval procede de una palabra griega, también compuesta: “carna” es fácilmente inteligible; “val” procede de otra palabra griega “balo”, que significa retirar, en este caso la carne de las comidas.

En consecuencia, carnestolendas es una palabra culta que muy pocas personas saben utilizar. Por eso, es más habitual utilizar la palabra carnaval. Otra cosa es saber el significado original que tenía en principio la palabra y el uso que se le da actualmente, y que ya ha perdido totalmente el correcto significado original. Y lógicamente se convierte actualmente en una práctica secular que nada tiene que ver con el sentido original cristiano.

La cuaresma es tiempo de penitencia, entre otras cosas, y es camino de preparación para la gran fiesta cristiana de la Pascua. En la cuaresma entramos en un ambiente de silencio, de oración, de solidaridad (limosna se llamaba antes), y de penitencia o sacrificio, que se expresaba especialmente por la limitación en las comidas.

La práctica se entiende mejor con el ejercicio del ayuno y la abstinencia. El ayuno es fácil de entender, porque consiste en abstenerse de cualquier tipo de comida, y se practicaba en determinados días de la cuaresma y de vigilias de fiestas extraordinarias. Con el ayuno, el cuerpo y el espíritu humano quedaban mejor preparados para celebrar con gozo la fiesta correspondiente.

La práctica de determinados días de ayuno se ha mantenido paralelamente en el mundo secular, además de la experiencia religiosa. Los que lo practican piensan en la limpieza y la salud corporal. Tiene valor especial la práctica del ayuno regular cada determinados espacios de tiempo. Lo hacen los yoguis o los que piensan liberarse de algunos kilos sobrantes.

Para los cristianos es un signo de renuncia penitencial que manifiesta el valor que se da a la lucha frente a las malas prácticas como las que tratan de superar los deportistas, por ejemplo. La práctica hace referencia a los ayunos de Jesús de Nazaret, especialmente en el ayuno de cuarenta días en el desierto al comienzo de su vida pública y su predicación. Después han seguido la práctica muchos otros santos o seguidores del Maestro. Lo realizan como práctica relativamente normal muchas congregaciones religiosas, sobre todo de clausura.

Una especie de ayuno mitigado es la práctica de la “abstinencia”. En este caso no se trata de un ayuno general, sino del hecho de prescindir simplemente de comer carne. Es algo así como una práctica vegana, tan de moda para muchos actualmente.

En la Iglesia católica las prácticas del ayuno y la abstinencia han quedado reducidas por lo general a algo meramente simbólico, salvo en los casos de algunos monasterios, como antes decíamos. La norma del ayuno ha quedado reducida al miércoles de ceniza y el viernes santo. La abstinencia afecta al miércoles de ceniza y a todos los viernes de cuaresma.

Curiosamente algunos, sin gran sentido religioso, pero sí con valor simbólico y prueba de resistencia personal, llevan a cabo la práctica de prescindir del tabaco o de bebidas alcohólicas durante el tiempo de cuaresma. Parece que a los que lo practican les resulta útil y satisfactorio.

Cuando el ayuno y la abstinencia eran una práctica fuerte en el tiempo de cuaresma, surgió, no se sabe cómo, esa costumbre de dedicar algún día antes del comienzo de la cuaresma con el miércoles de ceniza, de algún acto simbólico del cese de la vida de rutina y de normalidad antes de entrar de lleno en las estrecheces de la cuaresma, que en los casos más radicales incluía el prescindir de bailes, cantos y de actos culturales seculares. Y así se ha mantenido el sentido y la práctica general de los carnavales. Se puede considerar una especie de protesta frente a las prácticas cuaresmales.

El carnaval tiene estilos diversos según las regiones y las tradiciones. Algunos tan famosos como los carnavales venecianos, los canarios, los de Cádiz y, sobre todo, los de Río de Janeiro.

Y ahora sí, ya tenemos alguna idea de qué es eso de las “carnestolendas”.