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Viernes, 26 de febrero de 2021
Béjar al día

Las arcas municipales de Béjar, perjudicadas por la cuestionable gestión de la central Samuel Solórzano

Pese al excedente de agua, la central municipal está turbinando a 400 litros por segundo cuando su capacidad es de 1.100

Embalse de Navamuño (14-2-2021)

El Grupo Municipal Popular preguntó el pasado lunes, en las comisiones informativas del Ayuntamiento de Béjar, cuál era el motivo para que la central hidroeléctrica Samuel Solórzano, de propiedad municipal, sólo estuviera turbinando a 400 litros por segundo, cuando existe excedencia de agua y su turbina tiene una capacidad de 1.100 litros por segundo. La explicación de la alcaldesa, Elena Martín, fue que la asociación de turbineros de Béjar se había manifestado en contra.

Es esta asociación de propietarios de mini centrales hidroeléctricas, a la que también pertenece el consistorio bejarano, la que solicita a la Confederación Hidrográfica del Tajo la suelta de agua al cauce del río. Sin embargo, actualmente hay excedencia de agua y el pantano de Navamuño se encuentra al 92’86 % de su capacidad, por lo que parece ser que no se está dejando entrar agua en el embalse para evitar que rebose.

Todas las mini centrales se abastecen directamente del agua del río en épocas de abundancia, y sólo cuando hay menos, piden la suelta del pantano. En cambio, la central Samuel Solórzano, inaugurada bajo la gestión del Partido Popular, se abastece directamente a través de un tubo del embalse, por lo que si la asociación de turbineros no solicita mayor caudal, la central municipal tiene menos agua para turbinar.


Hasta el momento siempre ha habido acuerdo en la asociación para favorecer a todos, y en esta ocasión, parece comprensible que en beneficio de las arcas municipales de la ciudad de Béjar, la asociación pidiera a la Confederación que se permitiera la entrada de agua en el embalse, en lugar de desviarla antes, y así se pudiera liberar mayor caudal a través del tubo del que se abastece Samuel Solórzano, pues se está perdiendo la eficiencia de la central municipal y con esta medida no se perjudicaría en ningún momento al resto de turbinas, ya que el agua, después de ser utilizada por dicha central municipal, revertiría como siempre al río.

Es habitual que en épocas de pocas precipitaciones, los turbineros prefieran que el agua se embalse con el fin de aprovecharla en periodos de escasez, sin embargo este no es el caso actual, ya que parece ser que el agua no se está embalsando, debido a que el pantano se encuentra prácticamente lleno.

Con este razonamiento resulta incomprensible la escasa capacidad negociadora que existe actualmente en el Ayuntamiento de Béjar para gestionar los intereses municipales, máxime cuando se trata de defender medidas que no perjudican a nadie y que mejorarían notablemente los ingresos municipales.